Mostrando entradas con la etiqueta Huelva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huelva. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de agosto de 2013

Huelva, día 2 de agosto de 2013.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Huelva. Tres cuartos de plaza. Se lidiaron toros de Jandilla, correctos de presentación, nobles y manejables en conjunto pero justos de raza. Saludaron tras parear al segundo Juan Sierra y Guillermo Barbero, quien también lo hizo en el quinto con Joselito Guitiérrez.

Morante de la Puebla (de grana y oro): Oreja y ovación con saludos tras dos avisos.

Miguel Ángel Perera (de verde manzana y oro): Ovación con saludos en ambos.

Alejandro Talavante (de tabaco y oro): Oreja y ovación con saludos tras petición.

Crónica:
Morante de la Puebla paseó la primera oreja de la tarde del noble y manejable jandilla que abrió plaza. El sevillano dejó lances marca de la casa en el recibo y se lució en un posterior quite por chicuelinas. La faena tuvo como principal argumento tres series sobre la diestra armoniosas, preciosas, en las que toreó despacio y con ritmo. Duró poco el toro que se rajó en la tercera tanda. Muy bonitos fueron los adornos y remates finales, coronando su actuación de una estocada. Su segundo resultó desclasado, embistiendo con la cara alta y sin ritmo. El sevillano estuvo mucho tiempo delante de él, en faena larga y empeñosa, de mucha voluntad y en la que le buscó las vueltas al toro. Le regaló pocas embestidas el de Jandilla, pero cuando lo hizo el de la Puebla toreó con belleza y gusto. Hubo pinturería en los adornos dentro de un conjunto intermitente. Estocada. Ocho descabellos. Ovación.
Noble pero flojo fue el segundo que se encontró enfrente a un Miguel Ángel Perera muy templado. Perfecto el torero extremeño que corrió la mano con pulso y tacto sobre el pitón derecho. Le costó desplazarse al toro por el izquierdo y la faena perdió continuidad. Antes, Perera se mostró variado con el capote: verónicas a pies juntos, tafalleras, chicuelinas y remates a una mano. Estocada baja. Muy buena faena de nuevo ante el quinto, otro animal noble y manejable pero justo de raza y fondo. Con el temple por bandera, Perera se mostró muy por encima de las condiciones del toro en una faena de más a menos y en la que terminó en terrenos de cercanías.

Alejandro Talavante anduvo muy por encima del noble aunque soso tercero. Bien técnicamente el torero, que logró muletazos largos y templados al natural. Sin grandes alardes, el extremeño cuajó una faena sólida en la que destacaron los remates de pecho y las trincherillas. Una estocada en buen sitio le valió un trofeo. El sexto fue un toro noble pero rajadito al que Talavante cuajó una faena a más. Especialmente buena fue la segunda parte del trasteo, más ligada y reunida. Mató de una estocada defectuosa y a pesar de la petición de oreja, todo quedó en una ovación

Fuente: Aplausos.es







miércoles, 8 de agosto de 2012

Huelva, día 3 de agosto de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de La Merced, 2ª de abono de la feria de las colombinas. Lleno de "no hay billetes". Se lidiaron toros de Victoriano del Río, noble pero bajo de raza; Núñez del Cuvillo, manso y con genio; Jandilla, bueno; Juan Pedro Domecq, noble; El Pilar, deslucido y complicado; y Zalduendo, deslucido. Tras el paseíllo Jose Tomás y Morante de la Puebla el publico les obligó a saludar desde el tercio.

José Tomás (de rioja y oro): Oreja, dos orejas y ovación con saludos.

Morante de la Puebla (de caña y oro): Silencio, oreja y palmas de despedida.

Cuadrillas: Rafael Cuesta saludó tras banderillear al segundo de la tarde.

Crónica:
Con una fuerte ovación recibió la afición de Huelva que abarrotó los tendidos del coso de La Merced a José Tomás y Morante de la Puebla. Madrileño y sevillano fueron obligados a saludar tras romperse el paseíllo.

Abrió plaza "Destocado", de Victoriano del Río. El animal, que derribó al varilarguero José María Prieto se enceló en el peto. Costó trabajo sacarlo del caballo. Quitó por ceñidas chicuelinas el madrileño antes de iniciar por estatuarios con las zapatillas asentadas. Muy quieta la planta. Faena de gran quietud y ligazón ante un toro noble, de escaso fondo y que terminó apagándose pronto. Los doblones con los que cerró la faena resultaron muy bellos. Pinchó en el primer intento, dejando una estocada entera en el segundo.

Al que hizo tercero lo saludó rodilla en tierra con verónicas de buen gusto. Variado fue el quite del madrileño que se gustó y lució por tafalleras y delantales. Las dos primeras series sobre la diestra tuvieron mando y gobierno, bajando la mano a un toro que se desplazó con alegría y respondió a José Tomás que lo sometió mucho. Lo templó y ligó el madrileño en un palmo de terreno en lo que fue un prodigio de dominio y quietud. Con personalidad. Faena intensa que no bajó el nivel al natural, por donde toreó despacio y con gran temple. Hubo un muletazo a cámara lenta. Acabó rajándose el animal y Tomás finalizó su actuación con manoletinas ajustadas, uno por abajo y un pase de pecho soberbio. La estocada cayó muy baja.

El quinto, con el hierro de El Pilar fue complicado y deslucido. José Tomás puso firmeza en una labor en la que resultó difícil el lucimiento. El de Galapagar dejó un par de series sobre la derecha sin demasiada limpieza por la nula clase del toro, que embistió con la cara arriba, tirando un feo derrote. Dejó una estocada desprendida.

Bruto, áspero y de escasa clase fue el de Cuvillo, primero del turno de Morante de la Puebla. El sevillano intentó someterlo por bajo para corregir los defectos pero el animal se defendió siempre. El torero de la Puebla abrevió ante las condiciones de su oponente que desarrolló mansedumbre y genio. En banderillas saludó Rafael Cuesta. Al cuarto de Juan Pedro Domecq lo cuajó de manera extraordinaria Morante de la Puebla en un saludo lleno de arte e inspiración con chicuelinas y una media cumbre. El quite por verónicas, excepcional. La faena del sevillano fue corta pero muy bella. Toreó con primor y regusto sobre la diestra a un toro que pese a que resultó noble le faltó fondo. Se vino a menos el toro, y Morante se adornó con torería. Dejó una estocada desprendida.

Difícil, mirón y reservón fue el Zalduendo que cerró el festejo. Morante de la Puebla hizo un gran esfuerzo con él, ya que el toro llevó siempre la cara alta. Hubo un esbozo por parte del sevillano de hilvanar faena pero su oponente se puso muy molesto, impidiendo que el torero lograra brillantez alguna.

Fuente: Aplausos.es

















Fuente: Aplausos.es