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miércoles, 28 de mayo de 2014

Madrid, día 22 de mayo de 2014

Ficha del festejo:
Plaza de toros Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo. Lleno de "no hay billetes". Se lidiaron toros de Montalvo, desigualmente presentados y deslucidos en conjunto salvo el buen 3º, manso y temperamental; y un sobrero (4º bis) de Núñez del Cuvillo.

Juan Serrano "Finito de Córdoba" (de azul marino y plata): Silencio tras aviso y silencio.

Morante de la Puebla (de azul marino y oro): Leves pitos tras aviso y bronca.

Alejandro Talavante (de nazareno y oro): ovación con saludos y silencio.

Cuadrillas: Saludó Juan José Trujillo tras parear al sexto.

Crónica:
El toreo al natural de Alejandro Talavante al tercer toro de la tarde ha sido la nota más destacada del decimotercer festejo de la Feria de San Isidro en Madrid. La importante faena del extremeño, redondo de actitud, fue emborronada con los aceros. Ese fue el único motivo por el que su labor, que tuvo pasajes de toreo al ralentí a pesar del viento, no fue premiada con trofeos. Completaban la terna Finito de Córdoba y Morante de la Puebla, que se estrellaron con sus toros, si bien con sus primeros antagonistas dejaron algún torero detalle. La corrida de Montalvo, parcheada con un deslucido sobrero de Cuvillo, no dio juego salvo el buen tercero.
Ese tercero fue un toro bravo, que empujó en el caballo y tuvo poder y temperamento. Talavante intentó sujetar la embestida un tanto descompuesta del animal en los medios por el pitón derecho, pero no fue hasta mediada la faena cuando ésta rompió de verdad. Fue al natural cuando el extremeño cuajó una tanda cumbre, de muleta rastrera, ligando los muletazos en una serie larga y de enorme profundidad. Otra por el mismo pitón, citando de frente, fue de planta erguida y dominio. Vibró la gente en ambas. Mató de media estocada defectuosa, utilizó el descabello y todo quedó diluido a una fuerte ovación con saludos.
Cerró plaza un toro manso y huidizo, falto de entrega y clase y bruto en sus arrancadas. Talavante lo despachó con dignidad y fue silenciado.
Finito de Córdoba dejó detalles y muletazos sueltos de calidad frente al que abrió plaza, un toro noble y manejable de Montalvo pero justo de fondo. Le costó repetir al toro. Finito anduvo paciente en una faena muy condicionada por el viento y mal rematada con la espada.
El cuarto fue devuelto a los corrales por su falta de fuerzas y descoordinación, saliendo en su lugar un sobrero colorado de Núñez del Cuvillo que, aunque tuvo nobleza, se paró por completo en la muleta. No tuvo opciones el cordobés, que abrevió con él tras intentarlo en balde por los dos pitones.
El que hizo segundo no tuvo mala condición, noble, tuvo inercia y quiso tomar los engaños. Morante planteó la faena en los terrenos de adentro por el molesto viento en una faena que navegó en la indefinición. Incosistente. Hubo pinceladas de buen gusto y categoría dentro de un conjunto mal coronado con los aceros.
El quinto no gustó ni al público por su terciada presentación ni al torero. Pronto percibió Morante las complicaciones del animal, que de salida a punto estuvo de prenderle contra las tablas. El de Montalvo fue una prenda desde que salió por chiqueros y, a pesar de ser fuertemente castigado en varas, pareció quedar crudo, sacando genio y brusquedad. Muy dormida e incierta la res, cuando embestía lo hacía desafiante, con la cara alta y queriendo hacer presa. El sevillano se limitó a machetearlo, matando mal y siendo abroncado.

Fuente: Aplausos.es



miércoles, 12 de junio de 2013

Madrid, día 5 de junio de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Corrida de la Beneficencia. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron toros de Valdefresno y de Victoriano del Río (1º y 6º). El festejo fue presidido desde el palco real por la Infanta Doña Elena. Al finalizar el paseíllo, Juan José Padilla fue obligado a saludar en la tarde de su regreso a Las Ventas. Se desmonteró tras parear al sexto Javier Ambel, de la cuadrilla de Sebastián Castella.

Juan José Padilla (de azul marino y oro): Palmas tras aviso y silencio tras dos avisos.

Morante de la Puebla (de catafalco y oro): Pitos y silencio.

Sebastián Castella (de azul purísima y oro): Silencio tras aviso en ambos.

Crónica:
Decepcionante ha resultado la tradicional corrida de Beneficencia que se ha celebrado esta tarde en la plaza de Las Ventas de Madrid. El deslucido juego de los toros -cuatro de Valdefresno y dos de Victoriano del Río- han empañado un espectáculo en el que Morante de la Puebla dibujó ante el quinto los pasajes más lucidos. Juan José Padilla, volteado por el cuarto en su regreso a la Monumental, y Sebastián Castella, decidido con su lote, no tuvieron mayores opciones y fueron silenciados.
Así hemos ido narrando el festejo on-line:
Juan José Padilla regresó a Las Ventas con Viajero, de Victoriano del Río, un toro de buena condición y que se movió con buen son en los primeros compases. Labor correcta de Padilla que se mostró templado frente a un animal que si bien tuvo fijeza y calidad le faltó empuje y emoción en sus arrancadas. Muy a menos el toro. Mató de estocada al segundo intento. El cuarto fue un toro noble pero deslucido y sin clase y que además manseó en el último tercio. Faena voluntariosa del jerezano que trató de provocar y aprovechar el viaje de un toro que iba y venía. Faltó emoción y continuidad al conjunto. Al final de faena fue volteado sin consecuencias.
Morante de la Puebla abrevió con el segundo, del hierro de Valdefresno. No lo vio claro el torero sevillano que lo macheteó y pronto se fue a por la espada. Saludó al quinto con un manojo de extraordinarias verónicas, rematadas con dos buenas medias. Dejó algún lance más cumbre por el mismo palo en el quite y con la muleta, cuando todo hacía presagiar el éxito del torero, que lo bordó en las dos primeras series diestras, mandonas, templadas y exigentes, el animal se afligió y echó la persiana. El cierre, por ayudados por bajo flexionando la pierna, fue de enorme torería. Pinchó con la espada y fue silenciado.

Sebastián Castella sorteó en primer turno un toro blando y flojo, que perdió las manos de salida. Muy protestado por el respetable. El toro llegó a la muleta protestando en cada embestida por su falta de fuerzas y Castella trató de hilvanar labor pero sin éxito. Faena larga. Desafortunado con los aceros. Brindó al público su faena al sexto, iniciada con pases cambiados por la espalda. La mayor virtud del toro que cerró plaza, de Victoriano del Río, fue la movilidad, pero le faltó clase y ritmo en sus embestidas. Acabó rajándose y buscando los terrenos de tablas, mostrando genio y dando casi siempre un incómodo gañafón que impidió al lucimiento de la faena. Hubo silencio para el francés.

Fuente: Aplausos.es







miércoles, 29 de mayo de 2013

Madrid, día 23 de mayo de 2013.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. 15ª de la feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron toros de Jandilla (2º, devuelto, 3º y 6º) Vegahermosa (1º, 4º y 5º) Carmen Segovia (2º bis), nobles aunque bajos de raza y de escaso fondo. El mejor fue el 3º. El 1º sacó clase aunque poca fuerza. Se desmonteraron Juan Sierra tras parear al 3º y Joselito Gutiérrez tras banderillear al 6º.

Juan Serrano "Finito de Córdoba" ( de gris plomo e hilo blanco): Silencio tras aviso y silencio.

Morante de la Puebla (de nazareno y oro): Silencio en ambos.

Miguel Ángel Perera (de grana y oro): Vuelta al ruedo tras petición y aviso y silencio.

Crónica:
Miguel Ángel Perera ha protagonizado los momentos más destacados del festejo de hoy en Madrid. Fue ante el tercero, tras cuya lidia dio una vuelta al ruedo sin la oreja que se había ganado en la mano por un pinchazo previo a la media estocada con la que finiquitó al toro. Del resto de la tarde, quedaron las buenas sensaciones de Finito en su regreso a Las Ventas, y algunos toreros detalles de Morante de la Puebla, si bien ni uno ni otro contaron con material propicio para el triunfo. Se lidió una corrida de Jandilla y Vegahermosa parcheada con un sobrero de Carmen Segovia. Al encierro, noble en general, le faltó fondo para aguantar la lidia. El mejor fue el tercero.
Así hemos vivido la narración on-line del festejo:
El que hizo tercero fue un animal de buena condición, exigente y que tendió a meterse por dentro por el pitón derecho. Perera toreó bien a la verónica, abrochando con una bonita media en los medios. Ajustado fue el quite por gaoneras. En banderillas se lució Juan Sierra. Faena maciza y contundente por la firmeza, la seguridad, el poderío y la capacidad. También por la inteligencia, ya que no apretó al toro en el inicio para someterlo de mitad de trasteo en adelante. Faena a más. Hubo rotundidad al natural en una serie mandona, por abajo, largo y templado. Sensacional. Perfecto el trazo. Cerró por bernadinas, enfrontilado con el toro y ceñidísimo. Media estocada en buen sitio al segundo encuentro. Petición y vuelta al ruedo. El sexto se paró demasiado pronto. De nuevo quedó patente el valor y la buena actitud y disposición de Perera, que recibió al jandilla con un manojo de templados lances a la verónica, pero resultó imposible redondear faena por la apagada condición del toro.
Estudiante, con el hierro de Vegahermosa no fue el toro ideal para el regreso de Finito de Córdoba a Las Ventas. Se le castigó en exceso en el caballo. Flojo, deslucido, embistió rebrincado por su falta de fuerzas. Lo fue afianzando el cordobés que dejó muletazos de fenomenal expresión y gusto sobre ambas manos pero de escasa emoción por la condición del toro. Un kikirikí rematado por bajo a pies juntos fue precioso. Mató de estocada desprendida tras sonar un aviso durante la faena. A la descastada condición del cuarto se unió un fuerte viento que sopló durante la faena. Ni al abrigo de las tablas le dio tregua al cordobés que se topó con un toro de nula condición. Lo mejor llegó en el capote. Mucha belleza en los lances de recibo de Finito, que remató de sabrosa media y monumental fue la de Morante en el quite. Un cartel de toros.
El segundo apenas se aguantaba en pie. Al límite de las fuerzas, perdió las manos en un par de ocasiones antes de llegar al caballo. Ante las protestas del respetable, fue devuelto. En su lugar salió un sobrero de Carmen Segovia. No gustó el toro por sus escasas defensas y además perdió las manos a la salida del primer puyazo. Noble y manejable, le faltó empuje y emoción al toro y la faena de Morante navegó entre la desilusión general. Mató al segundo intento. El quinto fue el de peor condición del encierro y, con él, Morante abrevió. Fue silenciado.

Fuente: Aplausos. es






Madrid, día 16 de mayo de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. 8ª de la feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, el 1º bueno, soso el 2º, noble y manejable el 3º, 4º sin clase, noble y algo deslucido el 5º y con transmisión el 6º. Se guardó un minuto de silencio al finalizar el paseíllo en conmemoración por el fallecimiento, hace 93 años, de Joselito.

Morante de la Puebla (de catafalco y plata): División de opiniones y pitos.

Jose Mari Manzanares (de nazareno y oro): División de opiniones y ovación.

Saúl Jiménez Fortes (de catafalco y plata): Palmas tras aviso y ovación tras aviso. (Confirmaba alternativa).

Crónica:
1º 'Odioso', nº 70, 553 kilos, 12/08, melocotón.
Sale el primero: bonito de hechuras, bien construido, nada aparatoso. Melocotón de pelaje. Lo lancea con pausa Jiménez Fortes, pero el toro tiene poco celo. Se deja pegar en el primer puyazo. Dobla las manos en el segundo puyazo y parte la vara. Entra una tercera vez: se deja pegar. Quite de Jiménez Fortes por chicuelinas: muy ceñidas y despaciosas. Remata con una larga muy bonita. El toro se arranca en banderillas y echa la cara arriba en los tres pares. El viento deja al descubierto a Carretero. Comienza la ceremonia de confirmación.
Muleta: Brinda al público. Comienza su faena por estatuarios: en el tercero, el toro le desarma. Se pone por la derecha y firma una buena tanda, con tres y el de pecho. El toro la sigue con fijeza y cierta calidad, aunque en uno de los pases pierde las manos. Sigue por la derecha y firma una tanda más larga, aunque algo menos ligada, porque el toro en tablas es más remiso. Se pasa la muleta a la izquierda, y con el toro embistiendo muy despacio, firma tres largos y despaciosísimos naturales. Insiste sobre ese lado, pero la serie siguiente es menos lucida. Vuelve a la derecha y, citando de frente, firma otra tanda estimable. El toro tiene calidad y sigue embistiendo, aunque no termina de transmitir. Cierra con ayudados por alto y un cambio de mano. Al entrar a matar, no ve la salida y es volteado. Metisaca en el segundo intento y estoconazo a la tercera.
2º 'Deriva', nº 81, 514 kilos, 12/08, negro.
Sale el segundo de la tarde: algo más corpulento que el primero, más alto, más abierto de cara. Sale abanto pero Morante lo cierra pronto. No le deja estirarse en los primeros lances, pero surge una verónica extraordinaria. Se deja pegar en el primer puyazo; sale suelto del caballo. Cuesta llevarlo al caballo la segunda vez, porque está distraído y abanto. En el segundo encuentro con el caballo, se deja pagar. En el primer par, el toro aprieta a'Lili' y Fortes hace un quite magnífico: le quita el toro de encima. En el segundo par, el toro espera. En el tercero, echa la cara arriba. El tercer para no lo ha puesto 'Lili', que puede haberse lesionado al tomar el olivo antes. Se produce el intercambio de trastos.
Muleta: Morante comiezna su faena al hilo de las tablas. Algunos muletazos con mucho gusto cerrado ahí, trincherazos y trincherilla. El toro la sigue con cierta fijeza. Sigue una tanda sobre la derecha, en la que hay mucha expresión por parte del torero y poco recorrido por parte del toro. Sigue por ese lado, en la misma tónica. Se pasa a la mano izquierda, por donde se los saca de uno en uno. Es muy difícil ligárselos, el toro no ayuda porque se queda en los vuelos. Desiste Morante, entre las primeras críticas del público. Poco acierto con la espada.
3º 'Cotorra', nº 128, 534 kilos, 01/09, colorado.
El tercero tiene menos cuajo que los dos anteriores, aunque abre un poco más la cara. Sale abanto el toro, y Manzanares intenta lancearlo sin demasiado lucimiento de recibo, puesto que el toro no atiende demasiado a las telas. Empuja con un pitón y a media altura en su primer encuentro con el caballo. Se arranca con algo más de distancia en el siguiente, y se deja pegar. Fortes entra al quite y se echa el capote a la espalda. El toro embiste con la cara a media altura; muy valiente el malagueño. El toro acude en banderillas. Mucha limpieza en el segundo tercio.
Muleta: Manzanares inicia su faena de muleta buscando el mejor terreno para el toro. Opta por los medios. Firma una tanda limpia, a media altura, ahormando al toro. La siguiente, sobre el derecho, es buena, obligándole más. El toro la sigue con celo y cierta clase. Otra tanda más sobre esa mano. Hay decisión en el cite y firmeza en el trazo. La muleta a la izquierda. Al toro le cuesta más arrancarse por ese lado, pero Manzanares logra algún muletazo suelto de muy buen trazo. Regresa a la mano derecha: acorta distancias, y firma dos pases cambiados por la espalda y un bellísimo pase de pecho. Le sigue un circular invertido. Está mostrando firmeza en los compases finales de la faena, que ha transcurrido entre las críticas constantes de un sector del público. Cierra faena con manoletinas. Pincha.
4º 'Humareda', nº 117, 584 kilos, 12/08, colorado.
El cuarto está bien presentado: con más volumen, más cuajo y también más armonía. No permite que Morante se  estire en el saludo. En el primer encuentro con el caballo, el toro se deja pegar, empujando con un pitón y arriba. Se emplea poco en el segundo puyazo el toro. Entrará una tercera vez, pero el toro ya no quiere vérselas con el caballo. En banderillas, el toro aprieta mucho para los adentros y pone en apuros a los banderilleros.
Muleta: El toro ha mostrado malas cosas en banderillas. Morante lo muletea por abajo en el inicio de faena y el toro la toma con mucha violencia y reponiendo. Tras la primera tanda, se va a por la espada ante las protestas del público. Mata mal.
5º 'Venablo', nº 185, 519 kilos, 12/08, negro.
El quinto está en el tipo de la ganadería, pero hay protestas porque es menos serio que el anterior, por cara y conformación. Calamochea el toro en su primer encuentro con el caballo. En el segundo, su comportamiento es el mismo. Fortes entra al quite, que interpreta por chicuelinas. Quiere cerrarlo con una larga cambiada, tropieza y queda a merced del toro. Quite salvador de Morante de la Puebla. En banderillas, el toro hace hilo en el primer par y pone en apuros al banderillero. El toro está muy distraído y en el tercer par recorta. Buen par y otra vez, buen quite de Morante. Saluda Juan José Trujillo.
Muleta: Manzanares saca el toro a los medios. LE da tiempo antes de comenzar a muletearlo. Comienza sobre la mano derecha, en una tanda obligándole; el toro no había humillado casi nunca y esta vez baja la cara, aunque blandea de manos. Otra tanda más por el derecho. Se ve decidido al alicantino en otra serie sobre el derecho. Se pasa la muleta a la izquierda. La primera tanda sobre ese pitón tiene pasajes estimables; también los tiene la segunda. Está claramente por encima de un toro que tiene poca clase y que no se entrega. Muy decidido Manzanares con el toro, que no ha tenido demasiadas opciones. Mete la espada a la primera.
6º 'Engañoso', nº 59, 509 kilos, 12/08, negro.
El sexto, también correcto de presencia. Astifino, abierto de cara, imponente. Lo saluda Fortes con el capote, más fibra que templanza. El toro está muy sueltecito y entra al caballo que guardaba la puerta, donde recibe el primer puyazo. Lo lleva Fortes al picador de turno, que le mide mucho el castigo. En banderillas, el toro se mueve y acude al cite, pero echa la cara arriba. También está un poco distraído.

Muleta: Jiménez Fortes brinda el toro a Morante y Manzanares. Comienza su faena a resguardo de tablas, pero pronto decirle sacarlo un poco más a los medios. Lo intenta sobre la mano derecha; el toro es algo tardo pero se mueve con cierta transmisión y repite. Fortes le liga los muletazos, muy fuerte de planta. Por la izquierda hay menos acople en la primera tanda sobre ese lado. Vuelve el toreor a la derecha, por donde ligra una tanda buena, por templada y bien ligada. Regresa a la izquierda: muletazos muy ceñidos, está muy firme y acorta las distancias. El toro tiene ya menos recorrido. Ha firmado un arrimón importante, por la quietud con la que ha toreado y el valor con el que ha aguantado los parones y miradas del toro. Cierra con manoletinas. Pincha en el primer intento.

Fuente: Mundotoro.com





domingo, 10 de junio de 2012

Madrid, día 6 de junio de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid, lleno de "No hay billetes", toros de Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río (3º y 4º), desiguales de presentación. Segundo y quinto más lavados de cara. 1º) Manejable. 2º) Manso, encastado. 3º) Bravo, encastado. 4º) Brusco, bruto. 5º) Geniudo, sin clase. 6º) Bueno por el pitón derecho.
Las dos rayas concéntricas del tercio lucieron en color rojo por expreso deseo de Morante de la Puebla, para recuperar una antigua tradición de la beneficencia.

Morante de la Puebla (de verde y oro): Silencio y pitos.

Jose Mari Manzanares (de azul marino y oro): Silencio en ambos.

Alejandro Talavante (de grana y oro): Oreja y oreja.

Crónica:
Alejandro Talavante ha abierto la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid en la tradicional Corrida de Beneficencia tras cortar una oreja a cada toro de su lote. El extremeño, valiente, templado e inspirado por momentos, paseó un trofeo de su primero, un buen animal de Victoriano del Río, y otro del que cerró plaza, un manejable astado de Núñez del Cuvillo. Junto a Talavante actuaron Morante de la Puebla, que abrevió con sus dos toros y Manzanares, que pechó con un lote de escasas prestaciones dentro de una tarde en la que el viento molestó muchísimo.

Así vivimos la crónica, toro a toro, del festejo:

1º) El fuerte viento que azotó durante la lidia del toro que abrió plaza no dejó estar a gusto a Morante de la Puebla, que abrevió en una faena en la que apenas pudo esbozar retazos de su torería con la muleta sobre el pitón derecho. Con el capote quedó inédito y, al natural, apenas dibujó uno de buen trazo. Mató con más habilidad que lucimiento.

2º) No hubo comunión entre público, torero y toro en el segundo turno. El de Cuvillo, que manseó en el primer tercio, sacó cierto fondo de casta y genio en la muleta, que fue manejada con desigual templanza por Manzanares. Al alicantino, que logró los mejores pasajes en las primeras series sobre el pitón derecho -una de ellas fue rematada con un bonito trincherazo-, le costó convencer a cierto sector del público, que reprochó constantemente su colocación ante el toro, que fue despenado de una sensacional estocada.

3º) Alejandro Talavante cortó una oreja del tercero, un remiendo de Victoriano del Río de importante y brava condición. Al animal, que embistió siempre con transmisión, humillado y con la cara muy bien colocada, sólo le faltó desplazarse un tranco más en los finales de los muletazos pero, aun así, dejó lucirse al extremeño en algunos pasajes de su emocionante faena. Talavante, que antes quitó por chicuelinas coronadas con un precioso remate a una mano, dejó varios naturales de entidad dentro de un conjunto presidido fundamentalmente por el valor, expresado en el tremendo cambiado con el que arrancó la faena en el tercio, una ceñida arrucina y un parón en el que aguantó lo indecible. Mató de buena estocada y descabello.

4º) De la lidia del cuarto, un zambombo de Victoriano del Río, quedará sólo para el recuerdo el arrebujado y torerísimo quite por chicuelinas que instrumentó Morante. Luego, hubo un bello muletazo en el inicio de la faena de muleta pero después, la nada. El animal embistió con brusquedad, a media altura y sin clase y no inspiró al genio de La Puebla quien, de nuevo muy molestado por el viento, decidió abreviar.

5º) El quinto embistió soltando la cara y con un punto de genio. Ante él anduvo tesonero y voluntarioso Manzanares, que trató de hacer romper hacia adelante a su enemigo, pero éste dijo nones impidiendo que la faena del alicantino pudiera calar en el tendido. Mató de una soberbia estocada. Antes, se lucieron en el segundo tercio Juan José Trujillo y Luis Blázquez -banderilleando- y Curro Javier -con la capa-.

6º) Disposición, temple, valor e improvisación. Esas fueron las virtudes principales de la faena que cerró festejo, obra de Alejandro Talavante, que sumó un nuevo trofeo y abrió la puerta grande. Su faena, iniciada con estatuarios, pareció que iba naufragar en el inicio sobre la mano zurda, pero de mitad de faena en adelante, sobre la diestra, cuajó tres tandas redondas, con el toro embistiendo mejor por ese lado y rematando con vistosos detalles. De entre esos remates, destacó especialmente un cambio de mano y, sobre todo, un pase de pecho templadísimo, de pitón a rabo y rematado en la hombrera contraria.

Fuente: Aplausos.es









Fuente: Aplausos.es

sábado, 26 de mayo de 2012

Madrid, día 23 de mayo de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid, 14ª de abono de la Feria de San Isidro. Lleno de "No hay billetes". Toros de Juan Pedro Domecq, desigualmente presentados y de poco juego. Sánchez confirmó con "Danzarín" nº 80, de 512 kg y carbonero de capa.

Morante de la Puebla (de caña y oro): Pitos y palmas tras aviso.

Alejandro Talavante (de lila y oro): Ovación con saludos y palmas.

Juan Pablo Sánchez (de blanco y plata): Palmas en ambos. (Confirmaba alternativa)

Crónica:

Decepcionante ha resultado el decimocuarto festejo de la feria de San Isidro. El deslucido comportamiento del encierro de Juan Pedro Domecq impidió que los toreros pudieran brillar y apenas algunos pasajes sueltos de Morante de la Puebla ante el cuarto y en el quite a la verónica en el que hizo sexto y la claridad de ideas de Talavante con el tercero sacaron del sopor a los aficionados.

Le faltó empuje y fuerza al carbonero primero de Juan Pedro Domecq, que por el contrario mostró nobleza y buena condición. Juan Pablo Sánchez, que confirmó con él su alternativa, nada pudo hacer ante la falta de transmisión y emoción del ejemplar, que fue despenado de buena y efectiva estocada. De mejores hechuras que cuarto y quinto, el colorado sexto embistió bien al templado capote de Sánchez. Percatado de ello, Morante entró al quite toreando por verónicas. Los embroques del segundo y tercer lance fueron soberbios. Lástima que el juampedro enterrara los pitones en la arena en la media de remate. Se vino abajo en el último tercio el toro, aunque por el izquierdo permitió dibujar al azteca una gran serie al natural, ejecutada con valor y mucha templanza. Insistió el torero hasta que el toro, fruto de su falta de casta, terminó echándose un par de veces. Mató de nuevo con gran seguridad.

De la lidia de Morante de la Puebla al castaño segundo, un toro con más poder pero menos calidad que el anterior, apenas cabe señalar dos toreros doblones por el pitón izquierdo en el inicio de la faena de muleta. Después, percatado de la deslucida condición de su oponente, lo macheteó por la cara y se fue a por la espada con la que, por cierto, no anduvo atinado. El cuarto, de feas hechuras, lució una encornadura más propia de los toros de la camarga que de los de lidia. Como el primero, no dio opciones con el capote al de La Puebla que, con la muleta, dejó en la primera tanda diestra un derechazo para enmarcar. Varios más de bellísima factura llegaron en la segunda, con el de Juan Pedro dejándose por ese lado, y bajó un punto el tono de su quehacer en la tercera serie, rematada con un trincherazo de cartel. Al natural terminó de diluirse su trasteo con el toro ya muy parado. Pinchó.

Alejandro Talavante estuvo muy por encima de la condición del tercero, un ejemplar que si bien tuvo movilidad y repitió las embestidas, salía de las suertes desentendiéndose de la muleta y mirando a los tendidos. Eso deslució la faena del matador, que arrancó en los medios por estatuarios y anduvo después centrado, despejado de ideas y bajando mucho y bien la mano por los dos pitones. Mató de pinchazo y buena estocada y saludó la ovación del púbico. El colorado encendido quinto, cabezón y de bastas hechuras, tuvo una embestida muy deslucida y corta en el último tercio. Con él, Talavante lo intentó pero sin poder lograr nada lucido por la mala condición del cornúpeta. No mató bien.

Fuente: Aplausos.es







Fuente: Aplausos.es

miércoles, 8 de junio de 2011

Madrid, día 8 de junio de 2011

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas. Tradicional corrida de la Beneficencia. Lleno de no hay localidades. Toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortés (6º), desiguales de presencia. Exigentes los tres primeros: complicado el primero; bravo y enrazado el segundo, exigente aunque manso el tercero, manejable el cuarto, deslucidos quinto y sexto. Presidió el festejo el Príncipe Felipe en el Palco Real.

Juan Mora (de verde botella y oro): Silencio y silencio.

Morante de la Puebla (de catafalco y oro): Leves pitos y silencio.

El Juli (de azul marino y oro): Pitos y silencio.

Crónica:
Esa bella corrida de Abella no fue tan bella. Se asomó al balcón de una tarde fea, luego de ser elegida la primera. La más guapa de entre todas las corridas del bucólico campo bravo. Pues mire usted, señor Abella, no fue para tanto. Le quitamos a la tarde la faena de importancia robada de El Juli al tercero, el toro más terciado y más justamente protestado de salida, y nos sobran cinco actos. Vista la corrida, todo parecido con la realidad fue pura coincidencia.

La menos hermosa y pareja de la que haya lidiado en Madrid este hierro. Uno a uno con su trapío, unos más otros menos, pues el segundo, protestado también, fue muy serio por delante. Vareados los tres primeros, cinqueños y de movilidad exigente y extraña. Medio se dejó el cuarto por el derecho y los dos últimos, sin raza ni fondo. Muy difícil de enlotar si no se hacía por la edad o las caras.
Pintaba la tarde bella. La gran corrida del año, con el Príncipe de Asturias en el palco, la gente que no paga en el tendido. Una maldad: mamá, mamá: ¿Porqué la gente de posibles y famosa no paga cuando va a los toros? A lo mejor lo sabe Abella. O no.

Pero la galanura esperada dio paso al Madrid del taco y la aspereza, en parte porque la corrida se salió del guión: le salen los tres primeros muchas tardes al ganadero y le ponen una cruz. Cansinos hasta banderillas, jalaron fuerte y con las caras sueltas. Uno enrazado para hacer mucho esfuerzo, mucho, el primero. Bravo el segundo pero sin atemperar, como descoordinado el tercero, que salió para el arrastre y se movió abriéndose mucho, marcando querencia, y brincando más. Con este trató de sujetarse la tarde. Bueno, con El Juli.

Fue el más terciado y el de menos expresión de toro, que arrastró los cuartos traseros para afianzarlos en la lidia hasta moverse con la movilidad de los correosos en banderillas. No paró. Y se abría mucho, como yéndose. Y se venía descompuesto, con la cara muy suelta. Con ese toro obró paciencia de El Juli una de las faenas importantes del año en Madrid. Sin ritmo ni compás el toro, no se podía tocar mucho porque entonces exageraba esa forma de abrirse en las salidas de los pases.

Una tanda fue sin buscarle. Otra tratando de recogerle la cara en los vuelos de la muleta. La tercera, más en corto, de tragar paquete al venirse el toro brincando por los muslos. Y partir de ahí, otro toro para un toreo suave, de cara recogida en los embroques, de otra velocidad, Tras una tanda con la derecha, un cambio de mano para ligar una al natural cumbre, y otras más de vuelo lento y bajo hasta un feo espadazo que hizo guardia feísima en el costillar, quizá por el toro, quizá por estoque brusco.

Luego ni esperanza. Un toro suelto del peto, fuerte de fondo y complicado que pesó mucho más entre las dos rayas. Para estar muy tieso y ser jabato y aún así. Porfió Juan Mora, que le robó una tanda por el pitón menos malo, el derecho, antes de abreviar con una estocada de la que salió con la cara partida.

Noble fue el cuarto, de menos cara y más cuerpo, que peleó bien en varas derribando y que permitió un quite por chicuelinas de Morante y una réplica por delantales poco limpios de Juan Mora. Poco más porque al toro le faltó fondo y se rajó sin maldad alguna.

A más fue el segundo, toro muy serio y bajo, fuerte y de correa, que llegó a la mulata de Morante con bríos y sin humillar, enrazado tela. En los medios, sin viento, hubiera sido mejor. Cerrado, Morante apenas estuvo a gusto en dos tandas con la derecha, luego pareció perder la fe tras ser desarmado al natural. Ahí terminó todo. El quinto, un burraco de cuajo evidente, no llegó a romper para adelante en la muleta. Se pegó una voltereta entera en el inicio de faena, pero no era toro de clase. Y el sexto duró dos tandas dos en la muleta de El Juli. Al final, feliz la contra de reventadores que son felices cuando una corrida bella, aún siendo elegida por el señor Abella, no es tan bella.

Fuente: mundotoro.com









Fuente: mundotoro.com

lunes, 16 de mayo de 2011

Madrid, día 15 de mayo de 2011

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas. Sexta de abono. Primer "no hay billetes", en tarde de sol y brisa fresca en la sombra. Seis toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, con dos hermosos toros (1º y 4º), dos impresentables corridos en segundo y tercer lugar y dos abiertos de cuerna sin personalidad. Corrida de juego desigual también, con dos toros que se movieron mucho (1º y 6º) aunque sin terminar de entragarse y de enseñar fondo de bravos. Un segundo inválido y un cuarto afogonado. Con cierta clase el tercero, que no valió para este coso. El quinto sacó genio tras el caballo y en dos tandas de muleta, para apagarse después.

Morante de la Puebla (de verde esperanza y oro) silencio en ambos.

Alejandro Talavante (de blanco y plata) silencio en ambos.

Arturo Saldívar (de nazareno y oro) que confirmaba alternativa, ovación tras leve petición y ovación.

Crónica:

La currovazcada es el nuevo término que acuñan los taurinos, cuando no está el susodicho delante, claro está. La currovazcada es una artimaña puesta en práctica por uno que fue torero, que fue consentido en Las Ventas, que hizo bramar a todo Madrid con victorinos, que llevaba por bandera la pureza del toreo y que ahora embarca el toro de Linares para la plaza que le hizo comprar un chalé.

La currovazcada la podría perpetrar el Lazarillo de Tormes, El Buscón de Quevedo o hasta el mismísimo Dioni. No es así en los toros. La currovazcada la comete un señor bien planchado, de aspecto serio y con olor a torero caro allá donde va. Se transmite vía móvil a la red familiar que trabaja en las dehesas de otros gobernándolas a su antojo durante un rato clave.

El fin de la currovazcada no es otro que embarcar un toro diezmado, un toro que va dos o tres escalones por debajo del nivel del coso en cuestión y que da más pena que miedo.

La currovazcada la conocen todos los que mueven el negocio taurino, pues no vayan a creer que ahora se acaba de descubrir. Las empresas la consienten porque el público de sus plazas quiere ver a Morante y, ya hace un tiempo, a Cayetano. Los ganaderos se humillan ante ella para que su hierro (que no su toro) esté en los carteles de campanillas. Y el aficionado no solo la conoce, sino que la detesta.

La currovazcada no beneficia a nadie, pues Morante tiene categoría, valor, torería y poder como para cuajar al de la carretera. No beneficia al público, que ve cómo su Morantito maquilla con aroma de Loewe lo que huele a podrido, sino acuérdense del birrioso segundo de festejo, o del hermoso y tullido cuarto, incluso del escurrido y lavado tercero. La currovazcada tampoco beneficia a la empresa, que defrauda a sus clientes dos de cada tres veces cometida. Ni a la Autoridad, que se echa a temblar cuando la barrunta en el cartel.

La currovazcada beneficia a su inventor, que de consentido ha pasado a traicionero de valores en esta catedral de Madrid, porque la currovazcada halla su base en la vanidad que otorga la posibilidad de cometer el abuso de poder.

Morante, que es quien echa de comer a la currovazcada, defraudó por el invento este de la picaresca puesta en marcha sin un porqué. La currovazcada sirve para que Morante decepcione ante el impresentable e inválido segundo. O para que apenas deje tres esbozos de capote brillante, dos trincheras de cartel y mil pinchazos sin opciones de triunfar.

Talavante, víctima colateral y quién sabe si consentida, también defraudó. Tuvo primero un animal sin cuajo, sin remate, sin hechuras y sin personalidad. Esto pasa mucho en las corridas víctimas de la currovazcada, que las ves y no saben de qué ganadería son, cuando en Cuvillo se podrían escoger seis toros de veras marca de la casa, a distinguir entre mil.

También dejó resquicios de debilidad Talavante cuando el quinto sacó rabia e ímpetu de su descoordinada mansedumbre, y pareció sorprendido por un animal con el que no iba a poder, en dos tandas y no más. No fue así, pues Encendido, el quinto, se apagó como una cerilla a la orilla del mar.

Con el lavado tercero comenzó en estatuarios de aplomo ante el corretón animal, incluso provocó el ¡ay! en un cambio inesperado que concluyó en desarme. Luego todo fue una anodina sucesión de pases sin vida alguna.

La currovazcada trató de maquillarla Arturo Saldívar, el novato del cartel. Primero con el bonito y menudo abreplaza, que tuvo pitones y viveza por demás. Ese mexicano plantado de rodillas en el centro del redondel, ese toro díscolo que se va a por él, esos redondos de enorme valor y esas palmas sin brotar.

Saldívar dejó buena impresión en el toro de su confirmación, que, dicho queda, se movió con más ímpetu que fondo, con más locura que entrega. Hubo bemoles toreros y algún que otro enganchón de un toro con cabeza poco fijada y argumento para entretener. Pudo triunfar Saldívar, mas Morante con este tampoco se iba a poder ver.

Saldívar, empeñado en maquillar el pillaje y en decir aquí estoy yo, se fue a los medios otra vez con el sexto, plegó la muleta como lo hacía antaño el maestro Pedrés y se pasó rozando a Disparado, que hizo alarde en condición de su partida de bautismo. Fue emotivo y espectacular mientras duró, pues la faena se fue a menos con algún que otro tropezón. No obstante, deja Saldívar en alto su bandera de torero con pelés, probado en sangre como está.

Mucho hizo Saldívar por él y por enterrar un espectáculo menguado y marcado por la nueva jugarreta de un torero que fue amado aquí: la puñetera currovazcada.

Fuente: Burladero.com









Fuente: Burladero.com