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lunes, 14 de octubre de 2013

Sevilla, día 12 de octubre de 2013.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Casi lleno. Festival a beneficio de la Cruz Roja y del banco de alimentos Se lidiaron toros de El Vellosino (con calidad pero sin fuerzas), Garcigrande (con buen fondo), Vitoriano del Río (noble, pero a menos), El Pilar (bueno y encastado mientras duró), Núñez del Cuvillo (manejable), Juan Pedro Domecq (malo) y Domingo Hernández (sobrero de regalo, con transmisión).

Morante de la Puebla: Ovación con saludos.

Julián López "El Juli": Ovación con saludos.

Manuel Jesús "El Cid": Ovación con saludos.

Jose Mari Manzanares: Oreja tras aviso.

Alejandro Talavante: Ovación con saludos.

Lama de Góngora: Ovación y oreja en el de regalo.

Crónica:
José María Manzanares, con una faena marca de la casa que volvió a conmover a la Maestranza y El Juli, sobrado de técnica y ambición, y Lama de Góngora, muy entregado, han cuajado las actuaciones de más peso en un festival en la que la mejor noticia fue ver los tendidos de la plaza casi llenos al reclamo de una buena causa. Una bella faena de Morante y el juego de un toro de El Pilar, lidiado en cuarto lugar y que fue bueno y encastado mientras duró, fueron las otras notas destacadas de un festejo que les hemos narrado así toro a toro:
1º.- Faena pausada, torera y sentida de Morante de la Puebla ante el cinqueño de El Vellosino que rompió plaza, que tuvo tanta calidad como falta de fuerzas. El diestro sevillano, que no pudo brillar con el capote aunque se estiró a la verónica, cinceló detalles de su tauromaquia en una labor bien vivida en los tendidos. Saludó una ovación.
2º: El Juli cuajó una faena de impecable técnica. Sobrado con un toro de Garcigrande que tuvo un pitón bueno, el derecho, el madrileño llegó a los tendidos haciendo gala de su garra y ambición. Antes lo había recibido muy bien a la verónica y galleado por chicuelinas para llevarlo al caballo. El bajonazo previo a la estocada le privó de tocar pelo y saludó una ovación.
3º: El Cid recibió al tercero con aseo a la verónica. Fue el de Victoriano del Río un toro de buena condición pero a menos. Hubo algún momento brillante por el pitón izquierdo pero a la faena le faltó continuidad. Tras dos pinchazos y estocada saludó una ovación el de Salteras.
4º: Torerísimo todo el quehacer de José María Manzanares ante una Maestranza de nuevo volcada con él. Sensacional la media verónica con la que rubricó el recibo al buen toro Guajiro de El Pilar mientras duró. Hasta ese momento el alicantino lo había toreado de manera fantástica, sobre todo por el pitón derecho, con esa majestad y ritmo que solo está al alcance de los elegidos. Se empeñó en matar recibiendo, tardeó el toro y llegó un pinchazo. Finalmente lo pasaportó de un volapié fulminante. Oreja tras aviso.
5º: El de Cuvillo iba y venía sin más. Con él Talavante dejó la faena de menor brillo del festival salvo una tanda contada por cada pitón. Labor sosa sin eco en los tendidos coronada de manera defectuosa con los aceros. Ovación con saludos
6º: El novillo de Juan Pedro fue directamente imposible. Lama de Góngora se fajó con él sin lucimiento y lo tumbó de una gran estocada. Pidió el sobrero, que lució el hierro de Domingo Hernández y lo recibió con tres largas en el tercio. Se movió con transmisión el de la divisa salmantina y Lama arreó de verdad en una labor que tuvo tres tandas con toreo empacado y de clase y una además una buena estocada. Oreja.

Fuente: Aplausos.es




martes, 1 de octubre de 2013

Sevilla, día 29 de septiembre de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería. Lleno de "no hay billetes". Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq y un sobrero (3º bis) de Parladé, muy deslucidos salvo el 3º bis que tuvo buen fondo. Destacó picando al primero Aurelio Cruz.

Morante de la Puebla (de nazareno y oro): Silencio en ambos.

Julián López "El Juli" (de y oro): Silencio en ambos.

Alejandro Talavante (de y oro): Ovación tras leve petición y silencio.

Crónica:
Una muy deslucida corrida de Juan Pedro Domecq ha dado al traste con las ilusiones de toreros y aficionados esta tarde en Sevilla. Sólo Alejandro Talavante saludó una ovación tras lidiar al tercero, el único astado que desarrolló cierto fondo y permitió algo más el lucimiento. Se estrelló la terna con el resto y hubo cinco silencios al término de sus faenas.
Morante de la Puebla fue silenciado tras lidiar al toro que abrió plaza, un juampedro desfondado y sin raza que no le permitió el lucimiento en la faena de muleta. Con el capote, sin embargo, sí pudo lucirse de salida a la verónica, rematando el saludo con una buena media. Luego, el toro resultó ser un marmolillo y el sevillano abrevió con él. Se repitió el episodio en el cuarto, al que cuidaron y mimaron en el caballo pero llegó al último tercio sin recorrido, sin pasar nunca y muy parado. Imposible el lote de Morante, que mató de casi media y un descabello y fue silenciado de nuevo.
El segundo fue un calco del primero, otro toro igual de aplomado en el último tercio que puso las cosas imposibles a su matador, El Juli. El madrileño toreó muy bien en el recibo capotero con lances a pies juntos ganando terreno hasta el centro del platillo, pero poco a poco fue parándose el toro, al que tumbó de un espadazo casi entero. Fue silenciado. Lo único destacable de la lidia del quinto fue el quite que Morante realizó al banderillero Santi Acevedo en un momento de apuro. El Juli, resolutivo en las verónicas de saludo, se estrelló con el deslucido comportamiento de su antagonista, que no quiso embestir. Esperando, midiendo y escarbando, anduvo el animal siempre detrás de la mata y fue despenado de media estocada y descabello. Fue de nuevo silenciado.

El tercero fue devuelto a los corrales por su manifiesta endeblez. Tenía clase y calidad, pero apenas entró al caballo se vio que no podía con su alma. En su lugar salió un sobrero del mismo hierro que cambió el discurrir de la corrida. Tuvo movilidad, fijeza y buen fondo el juampedro -especialmente por el pitón derecho- aunque hubo de ir sacándoselo el torero. El extremeño fue haciendo al animal, que era algo más violento por el lado izquierdo y tuvo el defecto de escarbar. Faena aseada del torero, que mató de buena estocada. Se pidió sin excesiva fuerza una oreja y todo quedó en ovación. El sexto se movió algo más que sus hermanos pero quedó todo en un espejismo. Duró algo más, pero aun así fue muy poco y acabó desarrollando sosería sin querer pasar y sin dejar hacer faena. Talavante concluyó con él de una estocada contundente.

Fuente: Aplausos.es






sábado, 27 de abril de 2013

Sevilla, día 17 de abril de 2013.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Novena de abono. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron cinco toros de El Pilar y uno de Moisés Fraile (6º, devuelto) sustituido por un sobrero de Parladé. Bien presentados y faltos de fondo. Tras finalizar el paseíllo el público ovacionó a Morante de la Puebla. Se desmonteraron tras banderillear al 5º Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero de la cuadrilla de Miguel Ángel Perera.

Morante de la Puebla (de caña y oro): Ovación con saludos y silencio.

Miguel Ángel Perera (de grana y oro): Ovación con saludos y silencio.

Daniel Luque (de berenjena y oro): Ovación con saludos tras aviso y oreja.

Crónica:

Daniel Luque ha cortado en el sexto la única oreja del festejo de hoy en Sevilla. El de Gerena obtuvo el trofeo de un sobrero de Parladé cuando la tarde parecía abocada al fracaso. Hasta la lidia de ese ejemplar que cerró plaza, sólo destacó el capote de Morante y la actitud de Perera, que recibió a sus dos toros en la puerta de chiqueros.
Así vivimos la narración on-line del festejo:
Una vez roto el paseo, la Maestranza tuvo un recuerdo para Morante por lo que el sevillano hizo el pasado lunes, tributándole una sentida ovación. El de la Puebla correspondió en un notable quite por verónicas al que dio réplica un valiente y firme Perera por gaoneras. Respondió Morante, que bordó el toreo de nuevo con el capote. Un verdadero alboroto. Sensacional el torero, con un par de lances bellísimos, otras tantas chicuelinas, con garbo y gusto, y una media que puso la plaza boca abajo. El toro de El Pilar, que salió abanto y manseando en los primeros tercios, arreó en banderillas y llegó rajado al último tercio, sin permitirle ni un muletazo al sevillano, que fue ovacionado.
Un Morante muy dispuesto y con ganas se encontró enfrente en cuarto lugar a un toro venido a menos de El Pilar que embistió andando y sin entregarse en la muleta. Brindó la faena el sevillano a Francisco Rivera Ordóñez, que se encontraba presenciando el festejo en una de las barreras de la plaza. Labor de más querer que poder coronada de una estocada habilidosa.
Perera regresó a la Maestranza y lo hizo yéndose a portagayola para recibir a "Ligante". El extremeño recetó un buen ramillete de verónicas, muy templadas. Entró en quites Luque, por ceñidas chicuelinas. Muy bien desde el inicio el extremeño ante un toro que si bien acudió con nobleza tuvo cierta sosería e irregulares embestidas. Sobrado Perera, muy por encima del toro por actitud, compromiso y exposición. Estuvo variado en una faena construida en los medios. Gustó en su vuelta al coso hispalense, rematando de contundente estocada.
El quinto capítulo de la tarde resultó insulso. De nuevo a portagayola el extremeño, que abrió su faena a media altura, cuidando al toro que anduvo muy falto de poder. Cada vez que Perera exigió con la muleta el toro se afligió. La faena, que se alargó aunque no emocionó, navegó entre la voluntad del torero y la poca emoción del animal.
Buen toro fue el que hizo tercero pese a que blandeó y le faltó empuje en el último momento del embroque. Y buena fue también la faena de Daniel Luque que anduvo inteligente administrando las fuerzas del toro para cuajar una labor, de menos a más, compuesta desde la quietud y la verdad y que tuvo los momentos más destacados en su parte final.
El sexto, con el hierro de Moisés Fraile, blandeó en exceso en los primeros compases y obligó a asomar el pañuelo verde. En su lugar salió un sobrero de Parladé que tuvo las fuerzas justas pero acabó sirviendo por el pitón derecho en la muleta, por donde galopó y duró con buen son. Por el lado izquierdo, sin embargo, fue menos agradecido, punteando los engaños resultando molesto. Hubo un momento clave en la faena: la gente pedía a la banda de música que arrancara a tocar el pasodoble, pero ésta no lo hizo y, cuando se decidió a hacerlo, el torero pidió que cortara por su demora. Sin embargo, el maestro Tristán señaló con gestos al torero que siguiera toreando, ya que él no iba a dejar de dirigir los acordes. Al final, la actitud de Luque y el espadazo que recetó en la suerte suprema justificaron la concesión de una oreja que maquilló en parte el pobre resultado de una tarde en la que hubo más toreros que toros.

Fuente: Aplausos.es

martes, 16 de abril de 2013

Sevilla, día 15 de abril de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Séptima de abono. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo desiguales de presentación y bajos de raza. El mejor lote el de Alejandro Talavante.

Morante de la Puebla (de grana y oro): Ovación con saludos en ambos.

Sebastián Castella (de blanco y oro): Ovación con saludos y saludos tras aviso.

Alejandro Talavante (de azul marino y oro): Silencio y saludos tras aviso.

Crónica:

Morante de la Puebla ha sublimado el toreo de capote esta tarde en la Maestranza. Esa ha sido la nota más destacada de un festejo en el que Alejandro Talavante pudo perder una oreja con la espada en el sexto, al que saludó en la puerta de chiqueros. Sebastián Castella, por su parte, recibió a su lote a portagayola, fue volteado y saludó sendas ovaciones. La corrida de Cuvillo, desigualmente presentada, fue baja de raza en general.
Así vivimos la narración on-line del festejo:
Arranca el paseíllo en la Maestranza de Sevilla con Morante de la Puebla vestido con un terno burdeos y oro, Sebastián Castella que luce un blanco y oro con bordados en lila y Alejandro Talavante que lleva un vestido malva y oro. La climatología es muy favorable, luce el sol y no hace viento. Además, el ambiente es fantástico ya que se ha colgado el cartel de "No hay billetes". La terna despacha un encierro con el hierro y la divisa de Núñez del Cuvillo.
Abrió plaza un toro jabonero y bondadoso de Cuvillo, cuya virtud principal fue la profundidad de sus embestidas por el pitón izquierdo, ya que por el derecho pegaba un pequeño gañafón a la salida de los muletazos. A Morante le gustó desde el principio el animal, toreándolo con decisión y temple de salida con el capote. Luego, muleta en mano, cimentó la faena sobre el pitón izquierdo, brillando su naturalidad y la nobleza del toro. Sonó la música pero al toro le faltó un poquito más de empuje para haber sido sublime, aunque mostró gran calidad. El sevillano anduvo entregado con él, matando de media estocada que bastó. Saludó una fortísima ovación desde el tercio.
Sebastián Castella, que brilló toreando por chicuelinas en el primero en su turno de quites, se fue a recibir al primero de su lote a portagayola. Ejecutó una emocionante larga cambiada, lanceando después de pie a pies juntos. Perdió la cara al de Cuvillo en la salida y éste le arrolló por el pecho, cogiéndole después por entre los muslos. Parecía estar herido, pero el francés permaneció en el ruedo. Al toro le faltó empuje y eso impidió que la faena de muleta tuviera continuidad. El ejemplar obedecía en los primeros muletazos de cada tanda pero tendía a pararse a partir del tercero, lo que restó brillantez a su quehacer. Muy firme el torero en todo momento, emborronó su labor con el mal uso de la espada. Saludó una ovación.
No estuvo a gusto Alejandro Talavante con el tercero. No se acopló ni se entendió el extremeño con el de Cuvillo, que tampoco fue excesivamente problemático. Fue protestado por blando el animal, aunque luego no blandeó. Con la espada mató al tercer intento y empleó por tres veces el descabello. Pasó a la enfermería aquejado de un corte en la mano izquierda.
El suceso de lo que llevamos de abono en Sevilla llegó con el toreo de capa de Morante al cuarto. Apoteósico, cumbre, extraordinario. Todos los adjetivos positivos son pocos para definir cómo toreó el sevillano a la verónica a "Galiano", al que cuajó de salida y luego en dos quites posteriores, uno de ellos por chicuelinas. Una media duró, directamente, toda una eternidad. Sonó la música en honor del torero y crujió la plaza con un toreo distinto y único. No se puede torear mejor con el capote. Luego, brindó la muerte del toro a don Ángel Peralta, pero el animal no acompañó y Morante, decidido y centrado, no pudo culminar lo que iba para lío gordo. La ovación en los medios fue tremenda.
De nuevo a portagayola se fue Castella para recibir al quinto, al que dio una larga cambiada y posterior farol de rodillas. El toro, que salió suelto del caballo, marcó desde el primer tercio su tendencia a rajarse. Se cumplieron los pronósticos y el animal terminó buscando las tablas, aunque no sacó peligro. En el inicio de la faena de muleta hizo concebir algunas esperanzas pues se movió, y Castella, pleno de quietud y ligando bien, hizo sonar la música, pero al final la faena fue una constante pelea por tratar de sujetar al de Cuvillo, que terminó junto al torero en terrenos de chiqueros. Se justificó el francés, que entró firme y derecho a matar, logrando la estocada al primer intento. El toro tardó en morir y todo quedó en saludos tras aviso.
Talavante perdió con la espada una más que probable oreja del sexto, un toro al que recibió a portagayola y duró más que sus hermanos. En esta ocasión sí entendió el extremeño al de Cuvillo, realizando una faena bien estructurada, que gustó al público por sus trazos de profundidad y quietud, sobre todo en la parte final de la faena. La labor fue larga y, como pinchó antes de la media final, sonó un aviso previo a la ovación con la que le despidió la Maestranza.

Parte facultativo de Alejandro Talavante: "herida incisa en dorso de mano izquierda producida por estoque que interesa a planos superficiales comprobándose integridad de tendones extensores. Sutura bajo anestesia local. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia". Por su parte, el banderillero Fernando Plaza fue atendido de una "contractura muscular en región lumbar. Se aplica analgesia tópica y Aines intra muscular. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia". Ambos partes están firmados por el Dr. Octavio Mulet Zayas.

Fuente: Aplausos.es











Sevilla, día 31 de marzo de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de caballería de Sevilla. Domingo de Resurrección. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron toros de Parladé (1º). Garcigrande y Domingo Hernández (5º y 6º). Los mejores 2º, 3º y 5º. En el tercio de banderillas del 5º de la tarde fue cogido "El Niño de Leganés" banderillero de la cuadrilla de "El Juli".

Morante de la Puebla (de verde botella y oro): Bronca y silencio.

Julián López "El Juli" (de azul marino y oro): Oreja y dos orejas.

Jose Mari Manzanares (de gris plomo y oro): Ovación tras aviso y ovación tras dos avisos.

Crónica:

Tarde magistral la de El Juli en Sevilla. Tres orejas, petición de rabo y Puerta del Príncipe para el madrileño, que ha protagonizado una soberbia actuación con capote y muleta frente a dos toros de Justo Hernández a los que cuajó de principio a fin. Se fue con ambos a portagayola, hizo sonar la música con la capa en su primero y realizó con los dos toros sendas faenas históricas, de máxima figura del toreo. El público, rendido ante tal exhibición de poderío, tocó las palmas por bulerías para Julián.
Así hemos vivido la narración on-line del festejo, en el que Morante y Manzanares no han podido tocar pelo:
La amenaza de lluvia en Sevilla se ha cumplido y sobre la capital hispalense está lloviendo con fuerza. Las primeras gotas llegaron justo en el momento en el que los operarios de la Maestranza retiraban la lona que durante la jornada del domingo ha protegido el ruedo, y a diez minutos escasos de la hora de inicio del festejo la intensidad de la lluvia ha aumentado considerablemente, generándose una auténtica cortina de agua a las seis y media en punto.
A las siete menos veinte, después de que los toreros salieran un momento a inspeccionar el ruedo y de que bajara notablemente la fuerza del aguacero, arrancó el paseíllo. Morante viste de verde botella y oro, El Juli de negro y oro y Manzanares de gris plomo y oro.
Morante no quiso ni ver al primero, un toro de Parladé que no mostró peligro para tanto prejuicio como mostró el de La Puebla. Duró en la cara del toro, muleta en mano, menos de un minuto, arrancando el último tercio con la espada de matar en su poder. Se lo quitó de en medio de media estocada y arreció la bronca del respetable.
La lidia del cuarto, que no transmitió nada, no tuvo apenas historia. Sólo reseñar el toreo de capa del sevillano, que lo bordó de salida. La faena de muleta de Morante navegó entre voluntades, poniendo más de su parte que en el toro anterior. Hubo silencio al final.
El Juli cortó una oreja y se le pidió con fuerza la segunda en el primer toro de su lote, al que se fue a recibirlo a porta gayola y le cuajó un emocionante saludo capotero. Luego, en el quite, en el que mezcló verónicas con cordobinas, toreó con tanta templanza que incluso hizo sonar la música de la Maestranza. El toro fue noble, buen colaborador para el torero aunque algo venido a menos y de recorrido más corto por el pitón izquierdo. El madrileño basó su labor en los medios y con la mano siempre muy baja. Muy centrado el torero en una faena en la que predominó, fundamentalmente, su quietud y su temple. Se pasó muy cerca al animal, que enseñaba las puntas, toreando con ligazón y buen ritmo en una labor maciza, repleta de verdad. Lo reventó con la espada y llegó el primer trofeo.
Faenón, lío gordo, público en pie... Faena maciza, cumbre, de las mejores de Juli en esta plaza al quinto del festejo, al que recibió también a porta gayola. Con un cuarto de muleta, haciendo gala de una vergüenza torera y capacidad brutal, bordó el toreo con despaciosidad y poderío. El toro fue grandón, obediente y muy noble. Y la estocada, como la faena, fue soberbia. El presidente sacó los dos pañuelos a la vez, del tirón, y el público incluso llegó a pedir el rabo para el torero. Antes, el animal prendió en banderillas a El Niño de Leganés. El de plata, que ya había clavado el par de banderillas, perdió pie a la salida del encuentro con el toro, cayendo al albero y sufriendo una fuerte paliza. Lleva tres cornadas, una en la parte trasera del muslo derecho, otra en la pantorilla y la tercera, parece ser, se la dio el primero del lote de Julián en un momento que pasó inadvertido para el público.
Manzanares saludó una ovación tras finiquitar el primer toro de su lote. El alicantino ejecutó una faena larga, en la que molestó mucho el viento pero en la que no se han llegado a encontrar del todo toro y torero. Hacia el final de la labor le cogió mejor el aire al toro Josemari, que calentó al público aunque, quizá, ya algo tarde. Mató de estocada tras pinchazo, sonando un aviso antes de entrar a matar.
Mejoró su imagen ante el sexto, frente al que diseñó una faena muy pura aunque fuertemente molestada por el viento. Su labor fue de menos a más, terminando dispuesto y valiente el torero intentando salvar su tarde. Terminó la faena arriba, pero falló con la espada y el descabello y todo quedó en ovación tras dos avisos.

Fuente: Aplausos.es



viernes, 27 de abril de 2012

Sevilla, día 26 de abril de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Lleno de "no hay billetes". Toros de Núñez del Cuvillo desiguales de presentación y juego. 1º bis) bueno, 2º) Manejable por el derecho, sin gran clase, 3º) A menos, apagado, 4º y 6º) Deslucidos, 5º) Complicado, moviéndose pero sin ritmo ni calidad. López Simón tomó la alternativa con "Juncoso" Nº 154, negro de 530 kg y nacido en enero de 2008.

Morante de la Puebla (de tabaco y oro): Silencio, silencio y palmas en el que mató por López Simón.

Jose Mari Manzanares (de azul marino y oro): Silencio y saludos.

López Simón (de blanco y oro): oreja tras aviso. (Tomaba la alternativa)

Cuadrillas: Saludaron en banderillas la cuadrilla de Jose Mari Manzanares.

Crónica:

"Asustado", de Cuvillo, primero de la tarde, toro estrecho de sienes, tocado arriba y de llamativo pelo melocotón, fue devuelto por flojo a los corrales. En su lugar salió el primer sobrero, "Juncoso", nº 154, negro, de 530 kilos y nacido en enero de 2008, también de Cuvillo y con el que tomó finalmente la alternativa Alberto López Simón. El torero, que se fue con la muleta en los medios para ejecutar varios cambiados por la espalda, terminó echando las dos rodillas en tierra para instrumentar una redonda serie sobre la diestra. El animal, de distintas hechuras al anterior pero también de bonita estampa, embistió bien a la muleta del de Barajas, que, ya de pie, anduvo templado y centrado toreando con ambas manos, siendo fiel a su personalidad. Se volcó a la hora de entrar a matar, siendo prendido y herido en la cara interna del tercio medio del muslo derecho. Paseó una oreja ganada a ley y pasó por su propio pie a la enfermería. No pudo matar al sexto.

No hubo acople entre Morante y el colorado chorreado que hizo segundo, un ejemplar manejable aunque sin gran clase con el que el de La Puebla apenas esbozó algún detalle toreando sobre la mano diestra. Lo despenó con corrección y fue silenciado. El deslucido quinto no le dejó inspirarse tampoco y en este ni siquiera pudo dejar detalles sueltos. Ante el sexto, que debió estoquear el herido Simón, bordó la chicuelina, que le salió en el quite alada y plena de arte y sevillanía, aderezado todo con dos medias de antología. El arranque con la muleta fue de una torería excepcional pero el de Cuvillo comenzó a protestar y a defenderse y no dio opción.

Manzanares saludó con mucha decisión con el capote a su primero, al que ganó terreno con gran facilidad. Bien picado por Barroso y mejor banderilleado por Trujillo y Luis Blázquez, que saludaron montera en mano, perdió pronto fuelle en la faena de muleta. Manzanares, muy poderoso en las primeras series, acabó pronto con el gas del cuvillo, que se vino pronto abajo. Mató de pinchazo y estocada corta.

Ante el quinto se inventó la faena y, de no haber pinchado y matado después de estocada baja, habría cortado una oreja. Recibió a la res el alicantino con verónicas, chicuelinas, tafalleras y torera media de rodillas. Curro Javier hizo sonar la música en banderillas y saludó montera en mano. Manzanares toreó con temple y mano baja, llenando mucho la escena y tapando los defectos del toro en una labor importante técnicamente y que contó con vistosos adornos como molinetes y cambios de mano. Puso todo el torero, muy por encima del de Cuvillo.

Parte facultativo: López Simón presenta una herida por asta de toro en la cara anterior del muslo derecho tercio medio, que interesa musculatura de vasto interno, presentando una trayectoria ascendente de 7 cm. Se hace limpieza de tejidos, hemostasia y sutura. Pronóstico Leve. firmado el Dr. Octavio Mulet Zayas.

Fuente: Aplausos.es









Fuente: Aplausos.es

domingo, 22 de abril de 2012

Sevilla, día 21 de abril de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Casi lleno. Toros de Garcigrande y dos de Domingo Hernández (2º y 6º) mal presentados, varios de ellos anovillados y deslucidos salvo el manejable 4º. El Fundi fue obligado a saludar montera en mano al finalizar el paseíllo.

Jose Pedro Prados "El Fundi" (de celeste y oro): ovación con saludos y vuelta tras leve petición.

Morante de la Puebla (de barquillo y azabache): pitos en ambos.

Sebastián Castella (de catafalco y oro): Silencio en ambos.

Crónica:

Mucho más se esperaba del décimo festejo de abono en Sevilla. Sólo El Fundi, que decía adiós a la afición de la Maestranza, logró dar una vuelta al ruedo y estuvo a punto de cortar la oreja del cuarto, el animal más potable de la deslucida y mal presentada corrida de Garcigrande y Domingo Hernández puesta en liza. Morante de la Puebla fue pitado en sus dos turnos y Sebastián Castella fue silenciado.

El Fundi saludó una ovación con el toro que abrió plaza, un animal que no fue fácil por la escasa uniformidad de sus embestidas. Le costó entregarse al toro de Garcigrande, que apenas fue picado y llegó moviéndose al último tercio. El de Fuenlabrada, torero y templado con la capa de salida -notable fue la media de remate-, anduvo por encima del toro, que por los dos pitones de mitad de serie en adelante se acostaba y protestaba. Mató de estocada tirándose con gran rectitud.

Dio una vuelta al ruedo a la muerte del toro de su despedida en Sevilla. El madrileño, que en el toro anterior dejó un gustoso quite por chicuelinas coronado con templada larga cordobesa, volvió a rendir homenaje a Chicuelo para llevar al toro al caballo y en otro quite posterior. Además, en el saludo ejecutó tres medias verónicas de cartel. Con la muleta, aprovechó la manejable condición del castaño animal, que metió bien la cara por ambos pitones aunque es de justicia decir que cayó en muy buenas manos. Importante estuvo el torero por ambos lados, especialmente toreando al natural, dando siempre al toro un tiempecito fundamental entre los muletazos. La música sonó a destiempo y el torero mandó a la banda parar. Faena templada y torera, rematada de pinchazo y excelente estocada.

No estuvo a gusto Morante con el segundo, un toro justo de presencia que tuvo nobleza pero que contagió su sosería y falta de raza y clase al sevillano, que abrevió con él antes de despacharlo de media estocada en lo alto. Con el capote dejó varios lances de su exquisito concepto como un par de verónicas en el quite, la media de remate en el saludo y un recorte precioso para dejar al toro en suerte en el caballo.

El burraco quinto, abanto de salida, no dejó estar a gusto al de La Puebla con el capote. Aún así, dejó un par de lances de barroca expresión y antes, con el toro del adiós de El Fundi, entró en quites por verónicas dejando una cuarta sencillamente sublime. Con la muleta, con el toro embistiendo con desigualdad, tampoco lo vio claro el torero que, eso sí, dejó una trincherilla y un par de derechazos excelentes. Entró a matar con habilidad y falló con el descabello.

El anovillado ejemplar que hizo tercero embistió brusco y sin clase a los engaños. Sebastián Castella, bien de salida con el capote, arrancó su labor muleteril por alto pero luego, a pesar de su gran firmeza, no pudo lucir dada la violenta condición del toro. Mató de estocada entera. En el tercio de banderillas resultó volteado Javier Ambel. El torero de plata expuso en sus dos pares, siendo alcanzando en el segundo de ellos librándose de milagro de la cornada. Saludó montera en mano y también pudo hacerlo José Chacón, excelente en la brega.

Al castaño sexto lo paró con facilidad en los medios. Realizó primero un buen quite por verónicas y otro después por chicuelinas. Brindó al público la muerte de un toro que repitió con emoción aunque sin clase en las primeras series, con el francés aguantando con mucha firmeza y determinación sus acometidas. Lástima que pronto se desfondara el animal viniéndose todo abajo.

Fuente: Aplausos.es








Fuente: Aplausos.es

lunes, 9 de abril de 2012

Sevilla, día 8 de abril de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Lleno de no hay billetes. Toros deJuan Pedro Domecq, nobles y manejables en su conjunto aunque bajos de raza y casta. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el 50 aniversario de la muerte de Juan Belmonte y por Pepe Bermejo, hombre ligado a la Empresa Pagés.

Morante de la Puebla (de catafalco e hilo blanco): silencio y ovación tras dos avisos.

Jose Mari Manzanares (de grana y oro): oreja y ovación con saludos.

Daniel Luque (de grana y oro): ovación con saludos y palmas.

Cuadrillas: saludó tras banderillear al quinto Curro Javier.

Crónica:

José María Manzanares cortó la única oreja en el tradicional festejo del Domingo de Resurrección y que inaugura oficialmente la temporada en la Maestranza de Sevilla. Morante de la Puebla y Daniel Luque -que estuvo cumbre a la verónica con su primero- saludaron sendas ovaciones. El enciero de Juan Pedro, noble y manejable, careció de raza y casta.

Pocas opciones tuvo Morante de la Puebla con el primero, un toro sin fuerza alguna aunque con un buen fondo de calidad y nobleza. Pese a que se le cuidó en el caballo, el animal se hundió en la primera serie. El sevillano, sin obligarle en ningún momento, se lo quitó de en medio con una estocada habilidosa. Frente al jabonero cuarto realizó una faena sin continuidad. El sevillano se empeñó y apostó de verdad ante un toro que no tenía nada dentro. Morante estuvo por encima, exprimiendo a su oponente en una labor larga mal rematada con los aceros. La afición le agradeció el esfuerzo con una sincera ovación.

El que hizo segundo embistió con calidad y fijeza a la templada muleta de José María Manzanares. A pesar de su noble condición le faltó cierta vibración y alma al toro de Juan Pedro. Manzanares construyó una faena bien medida, de gran torería y buena expresión. Hubo naturales y cambios de mano exquisitos. Finura y clase en la actuación del alicantino que mató de una gran estocada en la suerte de recibir. Sevilla premió el conjunto con una oreja. Su segundo fue protestado en los primeros tercios por evindenciar cierta falta de fuerza. Sin embargo, el toro aguantó en pie y ello le sirvió para que Manzanares intentara un imposible. El alicantino se topó frente a un toro soso y bajo de raza que impidió cualquier lucimiento. La espada, de nuevo, le funcionó como un cañon.

Daniel Luque firmó un soberbio recibo a la verónica al tercero de la tarde. Cumbre del torero de Gerena que toreó sumamente despacio con la capa, saliéndose hasta los mismos medios y haciendo que sonaran los acordes de la banda de música bajo una atronadora ovación. Todo hacía presagiar una buena faena, sin embargo y tras los primeros compases el toro se ancló al piso sin empuje ni transmisión. Mucha bondad aunque sin motor. El que cerró plaza fue un toro hondo, de 600 kilos pero muy desrazado. Luque alargó en exceso la faena ante un animal que nunca se empleó y esperó siempre. El de Gerena acortó distancia hasta volcarse encima de los pitones. Poco colaborador encontró Luque en el de Juan Pedro al que despachó de buena estocada.

Fuente: Aplausos.es









Fuente: Aplausos.es

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sevilla, día 3 de mayo de 2011

Ficha técnica:

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 10ª corrida de abono. Tarde primaveral, con lleno en los tendidos. Toros de El Pilar, desiguales de presencia y de juego dispar. Destacaron 1º y 5º, el 6º tuvo un pitón derecho excepcional.

Morante de la Puebla (de carmín y azabache): silencio y silencio.

Manuel Jesús El Cid (de sangre de toro y azabache): saludos y silencio.

Esaú Fernández (de blanco y oro): oreja y oreja.

Crónica:

Con el cartel de «No hay billetes», Morante de la Puebla apareció hoy por última vez en los carteles de la temporada 2011 de la Maestranza, apadrinando a Esaú Fernández en la toma de su alternativa. Esaú, el nuevo matador de Camas, llegó con un semblante serio y de responsabilidad, arropado por las decenas de personas que se agolpaban en la puerta de cuadrillas para recibirlo. Junto con el de Salteras, Manuel Jesús «El Cid», lidiaron seis toros de El Pilar en la novena de abono de la Maestranza y segunda de farolillos. Esaú se entrenó cortando dos orejas, sin embargo, Morante y El Cid se enfrentaron a toros mansos, que huían y sin casta.

Capote al hombro, como en las corridas goyescas, Esaú Fernández, de blanco y oro, se dirigió a paso firme hacia el portón de toriles. Recibió a porta gayola al primero de El Pilar, «Portillo», un toro tostao de 509 kilos que tardó en salir y que llegaba andando al capote de Esaú. Los primeros aplausos de la Maestranza para el de Camas, que seguía a ritmo de verónicas y medias verónicas con gran solera. El toro va cogiendo ritmo, aunque, de momento, no da señas de excesivo celo. Destacable la actuación del picador, sobre todo, en la segunda puya. Deslucido totalmente el tercio de banderillas a manos de Isaac Mesa y José Ángel Muñoz, este último con menos fortuna. En la ceremonia de alternativa, Morante, de azabache y grana, le entregó la muleta y la espada a Esaú entre las palmas del graderío de la Maestranza. El de Salteras, «El Cid», de azabache y rojo, de testigo; le brinda el toro a su padre. Muletazos muy templados, los primeros de Esaú. La segunda serie hacia olvidar el mal trago vivido ayer con los toros del Ventorrillo, suena la música del maestro Tejera, todo un lujo para un día de alternativa. Encadena varios naturales, el toro sigue el engaño, es noble. Con el acero, acierta por completo, Esaú se emociona y el público, pide una oreja para el nuevo matador. Y la presidenta se la concede.

«Portadito» era el segundo de la tarde, un toro negro listón de 509 kilos, para Morante de la Puebla. El viento está jugando esta tarde una mala pasada a los matadores. En uno de los capotazos, el toro hunde los cuernos en el albero y vuelca, quedándose tumbado durante varios minutos. Tras unos momentos en los que el respetable pedía el primer sobrero, el astado se recupera. Aurelio Cruz, sin apretar, pone las dos puyas al toro. En el tercio de banderillas, tanto Antonio Jiménez «Lili» como Francisco J. Sánchez Araujo ofrecieron una buena actuación. Esaú le devuelve la muleta y la espada. El toro necesita una media altura con la muleta, se resiente aún del vuelco. En varios naturales con la derecha, el animal pierde las manos. Morante, prueba por la derecha y por la izquierda, pero el acero es el único que puede arreglar la faena. Y es que el toro se para, está mermado y no funciona por la izquierda. En la primera suerte natural, pincha en hueso. Media estocada contraria, faena sin luces.

El tercero de El Pilar «Jacobero», el primero para El Cid, es un castaño claro de 510 kilos. El Cid recibe al toro con capotazos lentos. Entre lance y lance, el toro anda. El viento sigue molestado y cada vez aprieta más fuerte. Un gesto de negativa con la cabeza de El Cid confirma el poco celo de este tercer toro que, además, va muy suelto. Juan Bernal, el picador, espera al astado que se resiste a embestir a «Marismeño», el caballo. El toro, tras el primer puyazo, huye a las tablas. Tres capotazos suaves dejan al toro en suerte para la segunda del picador, sigue parado. Rafael Perea «Boni», tiene que huir tras la colocación de las primeras banderillas. El toro es manso. Capote en mano, El Cid ve como el toro huye, pero tres naturales con la derecha lo arregla. Los muletazos suceden rápido uno tras otro, el toro accede a los engaños entre miradas del astado al cuerpo del matador. No faltó en llegar un intento de cogida, pero la agilidad de El Cid se despegó a tiempo. La corrida va a más por la intensa labor del de Salteras. Cinco derechazos que arrancan los aplausos en la Maestranza porque ven el esfuerzo del matador, el toro es desagradecido y el torero paciente. Una estocada entera y los aplausos del graderío.

«Ratero», un toro negro mulato de 540 kilos, es el segundo para Morante, como el astado anterior, huye a tablas nada más salir. Sin embargo el toro llega, y Morante regala en su último toro de la Feria un ramillete de verónicas parsimoniosas. El toro cambia su actitud, empieza a humillar. Cristóbal Cruz no insiste con la puya, ha perdido las manos en el lance anterior. Buen cuarteo de Alejandro Sobrino con las primeras y terceras banderillas. Con la muleta, Morante tiene que dejarle espacio al toro que clava los cuernos en el albero en el último muletazo de la primera serie. Derechazos dignos de aplausos en la segunda serie. Resopla Morante porque el toro se viene abajo y no accede a los engaños. Pinchazo, cuatro descabellos. Sin suerte en esta Feria para Morante pese a su valentía.

«Dudoso», un toro carbonero de 590 kilos, concede una buena lidia a El Cid tras atravesar el portón de toriles. Aplausos en la plaza después de la serie de verónicas. Manuel Jesús Román, de grana y oro, pica al toro dosificando el castigo. El matador se ha percatado de que por el pitón derecho el toro responde mejor. En la segunda puya, siguen los aplausos. Buen toreo desde el caballo. División de opiniones con las primeras y terceras banderillas de Alcalareño. David Saugar «Pirri», tampoco sale bien parado con las segundas. El Cid se va al centro del ruedo a brindar la muerte de «Dudoso» y lo recibe con la derecha, tras ella, varios derechazos, por donde da juego el astado. El toro comienza a transmitir y lo nota el graderío, no es fácil guiar a un toro tan grande que embiste a gran velocidad. Con algunos pases templados con la izquierda también consigue El Cid despertar al respetable. El de Salteras aguanta, se esfuerza y se entrega. El toro mira más al torero que a la muleta y no termina de humillar. El Cid se hace daño en la primera suerte natural, el toro se mueve y no permite que entre el acero. Estocada media tendida y división de opiniones. El jueves, otra cosa será.

Isaac Mesa le pasa por encima «Holandero», un toro colorado de 530 kilos, el segundo para Esaú Fernández, cuando tropieza al andar hacia atrás. Este toro es el que mejor actitud ha mostrado en la tarde de hoy. Esaú se sigue entendiendo bien con las verónicas en la primera serie. El toro embiste con clase con los cuartos traseros al picador. El toro humilla y embiste con clase. Perfectas banderillas las de José Ángel Muñoz e Ignacio González. Esaú, muy tranquilo, brinda al público el toro, la montera cae boca abajo. Suerte desde el principio. El toro embiste con clase, muletazos muy suaves con la derecha hacen que el maestro Tejera le vuelva a brindar su música. Cambia a la izquierda, el toro humilla, con una nobleza de calidad. Torea despacio y sigue el engaño. «Holandero» es ya lo mejor de esta tarde. Saca al toro al centro del ruedo y el público lo agradece. Las palmas no cesan en la Maestranza muletazo tras muletazo. En la última serie de muleta el toro se viene abajo y se acerca a tablas. Seguridad con la espada, dos estoconazos. El público pide otra oreja para el niño de la alternativa. La presidenta vuelve a concedérsela. Esaú tiene ya el respeto de Sevilla.

Fuente: abcsevilla.es







Fuente: Prime time Comunicación

sábado, 30 de abril de 2011

Sevilla, día 30 de abril de 2011

Ficha técnica:

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería. Lleno en los tendidos. Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de buen juego. El 3º de nombre Arrojado, negro mulato listón, marcado con el numero 217 y con 500 kilos de peso, fue indultado tras la petición unánime del público. El 2º fue devuelto por flojo y sustituído por otro de mismo hierro.

Julio Aparicio (de azul pavo y oro): pitos y pitos.

Morante de la Puebla (de verde esperanza y oro): saludos y división.

José María Manzanares (de turquesa y oro): dos orejas y dos orejas.

Comienza el paseíllo en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, con la plaza absolutamente llena. La lluvia, que ha caido a lo largo del día sobre Sevilla, ha remitido una hora antes del comienzo del espectáculo.

Crónica:

El primero de Núñez de Cuvillo, un toro colorao «Halcón» de 531 kilos, para Julio Aparicio, que hoy lucía de azul pavo y oro, recibió a su salida un aplauso del respetable por la buena fisonomía que presentaba. Dos lances y dos medias verónicas de gran belleza hacía prever que la faena podría acabar en gloria. El toro se desplaza, se va muy lejos detrás del capote, es un astado con mucho recorrido. Es un toro con buena clase, galopa y se humilla. Aparicio aprovechó esta situación para brindar una revolera. Morante toreó el segundo quite, en el segundo tercio, con gran solera dedicando verónicas, una tras otra, que hicieron sonar la música. Gran actuación de los banderilleros Paco Peña (Canela y azabache) y Ricardo Canela "Kaito" (Fucsia y plata). El tercer tercio siguió dando que hablar entre los tendidos de la Maestranza. El toro es noble y se deja hacer. Aparicio muestra confianza, sobre todo con su derecha, ante la humillación del toro; los pases de muleta, uno a uno, despiertan los olés del graderío. Pero el toro se agotaba, y Aparicio no supo terminar la faena como se merecía. No tuvo buena suerte con la espada, que se quedó en el estoque a la mitad.

Morante, de verde esperanza y oro, que ya dejaba en su anterior actuación en el día hoy un quite extraordinario, daba los primeros lances para «Tortolito», el segundo de la tarde, un negro mulato de 520 kilos. Las primeras impresiones de este de Nuñez del Cuvillo no son tan halagüeñas como el primero de Aparicio. El toro busca la salida pero, poco a poco, y con el buen hacer de Morante, comienza a humillar. El toro flojea de manos, Morante resopla y se desespera. Era de esperar: el presidente, Julián Salguero Villadiego, decide sacar el pañuelo verde y al coso el primer sobrero, de nombre «Farfolillo», otro negro mulato de 520 kilos. Este sobrero presenta las mismas características que el anterior, un par de pases hace ver que podría repetir la actuación del segundo de la tarde. También da señas de que flojea. Tras el picador, el toro está desubicado, rápidamente, cambio de tercio. En las banderillas: Alejandro Sobrino (Carmesí y azabache) y Francisco Javier Sánchez Araújo (Azul y azabache). Morante, en paralelo a las tablas, ayuda al toro. En seis o siete muletazos el toro revive. Increíble Morante con la derecha. El astado coge velocidad y se acopla a la faena. Suena la música de la banda del maestro Tejera para acompañar a Morante. El toro demuestra su bravura en cada uno de los engaños del de la Puebla, que le exige los embistes. El maestro toma aire para seguir con naturales con la izquierda. Media estocada trasera que no hace al toro caer. El descabello termina la faena.

«Arrojado», un toro negro mulato de 500 kilos, es el tercer toro para Manzanares, que aparece de turquesa y oro. Varios lances con el capote quitan el mal sabor de boca del anterior toro. El toro presenta buenas condiciones, que hace que el picador, Juan José Trujillo (Azul marino y plata), se luzca. Curro Javier (Purísima y plata) y Luis Blázquez (Pizarra y plata), en las banderillas. Curro Javier las cuadró perfectamente ganándose la ovación del público. Manzanares sitúa al toro en el centro del ruedo. Cinco derechazos bastaron para que el maestro Tejera hiciera sonar la música en la Maestranza. El toro continúa los engaños y humilla, el público se pone en pie. ¡Perfecto! Suena por el graderío. Manzanares improvisa, acompaña con el pecho, los giros, con seguridad y templanza lleva a buen puerto la faena. El de turquesa y oro va despacio, mima a «Arrojado», lo está bordando. La Maestranza saca los pañuelos, parte del público pide el indulto del astado. No se recordaba una actuación así en el coso del Baratillo. Veredicto del presidente: Indulto para «Arrojado» y dos orejas simbólicas para el maestro de la gran faena de la Maestranza. Esto es historia.

Sale el cuarto, aún con el shock del indulto de «Arrojado». «Manzanillo», también negro mulato de 504 kilos para Julio Aparicio, que no se le ve tan confiado como con el primer toro. El picador, David Prado (grana y oro), no acierta con la primera puya y la segunda no gusta al público. Muleta en mano, Aparicio intenta que su faena continúe con la buena racha de la tarde. El público se impacienta, lógico tras el trabajo de Manzanares. El toro tiene cierto recorrido, tiene nobleza, está pendiente de la muleta, pero el toro se cansa. La segunda puya no la ha aguantado, el toro se echa con los pitos del público. Aparicio ya lo único que puede hacer es entrar a matar. Dos suertes naturales al hueso. Los asistentes a la Maestranza piden ya el quinto toro, y que Morante vuelva a hacer vibrar. A la tercera, estocada entera.

El quinto para Morante de la Puebla «Ropalimpia», un toro colorado de 516 kilos, se ensaña, nada más salir, con las tablas de la Maestranza y se lastima. Tiene buenas cualidades en la embestida, pero algo flojo en las manos. El toro es bravo. Tras las puyas, el celo que mostró al inicio decae y el público lo nota. Ponen las banderillas Antonio Jiménez 'Lili' y Alejandro Sobrino. En una de las banderillas, Ropalimpia clava los pitones en el suelo y cae, el toro se defiende. Se intuye que el astado no aguantará. Pocos muletazos, un estoque a hueso y cuatro descabellos. Pitos desde el graderío. Morante sabe que la tarde es de Manzanares.

Sale Manzanares de nuevo ante una ovación de Sevilla. Desde el tendido le piden otras dos orejas. «Campanito» es el sexto de Manzanares, un negro mulato de 522 kilos. El toro sale con ganas pero se frena. El maestro lo lleva bien, despacio, está con el astado. Quiere repetir gloria. A causa del embiste, la punta del cuerno cae al suelo tras retirarse de la segunda puya del picador. El valor de los banderilleros se ve en estos de la cuadrilla de Manzanares. Engranajes perfectos de Trujillo que arrancan los aplausos. Manzanares brida al público en el centro del coso el sexto de la tarde. A pies juntos, sólo estirando la muñeca, Manzanares vuelve a torear con música. Muleta en la derecha vuelve a torear despacio. Muletazo a muletazo, un toreo de salón y la Maestranza puesta en pie. Va muy despacio. Con una figura muy vertical, Manzanares se llena de gloria con su sexto toro. Estocada en todo lo alto. El toro se cae. La Maestranza grita ¡Torero, torero! Dos orejas y se abre la Puerta del Príncipe. 30 de abril de 2011, una tarde para la historia.

Fuente: abcdesevilla.es





fuente: Prime time comunicación.

domingo, 24 de abril de 2011

Sevilla, día 24 de abril de 2011

Ficha técnica:

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de la Real Maestranza. Primera de abono. Lleno de "no hay billetes". Toros de Daniel Ruiz, bien presentados y justo de raza. Sobresalió el quinto.

Morante de la Puebla (de grosella y azabache): silencio y silencio.

Julian López El Juli (de catafalco y oro): silencio y dos orejas.

José María Manzanares (de azul marino y oro): ovación y ovación.

Incidencias: se guardó un minuto de silencio en memoria de Pepín Martín Vázquez y Juan Pedro Domecq. Los astados lucieron divisa de luto en recuerdo y homenaje a Juan Pedro Domecq.

Cuadrillas: Saludaron Juan J. Trujillo, Curro Javier y Luis Blázquez de la cuadrilla del Manzanares.

Crónica:
Ambiente de gala en los tendidos maestrantes, pero por desgracia el encierro de Daniel Ruiz no invitaba al optimismo. Tuvo que salir el quinto para hacer honor al refrán. Aunque el honor lo hizo Julián López El Juli que una vez más demostró que es un torero en estado de gracia.

El día amaneció luminoso, pero a medida que se iba acercando la hora de la corrida nubes cárdenas poblaban el cielo sevillano. Por desgracia se cumplieron los peores presagios y en el primer toro y hasta la muleta del segundo la lluvia hizo acto de presencia con suma intensidad.

Juli demostró suavidad con el capote, y ya con la franela en los primeros compases dejó tres naturales superiores. Aunque fue con la diestra con la que Julián derrochó mando y entrega. Juli sometió al astado arrastrando la muleta una y otra vez, pulseando y embebiendo la embestida del burel hasta provocar el éxtasis colectivo.

Derechazos hondos y cambios de mano una y otra vez, sin enmendarse. Le puso gusto en los remates, aprovechado los viajes hacia los adentros. Juli demostró que pretende continuar al mismo nivel que la temporada pasada, sigue sin adivinársele techo. Se fue tras la espada para lograr la estocada que le hizo merecedor de las dos orejas.

En el segundo de la tarde, ya dejó El Juli su tarjeta de presentación en el saludo capotero. Quitó por chicuelinas con una media gustándose. Brindó Juli creyendo que el astado le iba a acompañar, muy flojo el de Daniel Ruiz, cambió pronto la dulzura por secos derrotes que violentaron el trasteo.

Morante se encontró con un primer astado que pronto cantó la gallina. El aire le impidío lucierse con el capote, y en la muleta la brusquedad del astado le hicieron tomar pornto la calle de enmedio.

Quitó por chicuelinas en la cuarto, el más justo de presencia del encierro. Inició por alto el trasteo, que parecía poder tomar vuelo. Sólo podemos destacar algún derechazo de bello trazo ya que la poca clase del animal dieron al traste con las ilusiones iniciales. No perdío mucho tiempo el de La Puebla y tras un pinchazo hondo su labor fue silenciada.

Lo mejor de Morante llegó en el tercero de la tarde, cuando intervino en quites en el toro de Manzanares. Desplegó su capote y dejó dos verónicas y media para el recuerdo. Lentas, mecidas e inmaculadas en el trazo que supusieron una explosión de júbilo en los tendidos maestrantes.

Manzanares hilbanó verónicas con chicuelinas en el saludo capotero del primero de su lote. Chicuelinas también en el quite con una media en la que salió airoso dando la espalda al toro. Ancanzó la faenas mejores cotas por el pitón derecho, fero la falta de continuidad en el trateo unido a deslucida embestida se llevaron las esperanzas.

El sexto fue bravucón, tomaba bien la franela y se abría al final del muletazo, Manzanares se la dejó puesta y logró alcanzar momentos momentos muy lucidos. Faltó fluidez al planteamiento y un inoportuno desarme deslució el conjunto. Demoró en exceso el trateo, y se atascó esta vez el descabello. Recogió una cariñosa ovación del público.



Fuente: Burladero.com