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domingo, 23 de marzo de 2014

Valencia, día 19 de marzo de 2014.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Valencia. Última de la feria de Fallas. Lleno de "no hay billetes". Se lidiaron toros de Domingo Hernández y de Garcigrande (1º, 4º y 7º), desiguales de presentación y juego. Manso el 1º, apagado el 2º, deslucido el 7º y y de buen juego con distintos grados el resto. Finito de Córdoba sustituía en el cartel a Enrique Ponce herido en la corrida del día anterior. Se desmonteró Curro Javier de la cuadrilla de Jose Mari Manzanares tras parear al octavo.

Finito de Córdoba (de rioja y oro): silencio tras dos avisos y oreja.

Morante de la Puebla (de mandarina y oro): silencio y ovación con saludos tras aviso.

Julián López "El Juli" (de grana y oro): dos orejas y ovación con saludos.

Jose Mari Manzanares (de grana y oro): orejas y palmas de despedida.

Crónica:
La tarde fue histórica, de las que no borra el tiempo. Un broche mágico a una feria inolvidable. El toreo se hizo presente en la plaza de toros de Valencia de la mano de cuatro artistas. Sólo uno de ellos salió a hombros, El Juli, pero pudieron haberlo hecho los cuatro que motivos dieron para ello, aunque al final, poco importan los trofeos cuando el toreo alcanza su máxima expresión. La expectación cumplida y el día grande de Fallas, se hizo más grandioso todavía.
Uno de los clímax de la tarde llegó en el sexto. Morante paró el tiempo toreando a la verónica. Imposible torear más despacio, imposible llevarlo más lejos. Tres verónicas irrepetibles y únicas. La perfección del toreo de capa llevada a su máxima expresión, con una cintura rota, cargado de expresión, arte y sentimiento. Una media casi en toriles resucitó al mismísimo Belmonte. Y luego el quite, de nuevo a la verónica, otro recital de toreo caro. Inconmensurable. Entró El Juli en su turno de quites, que se emborracho también de toreo de capa, con verónicas muy despaciosas, toreando con todo y una media belmontina infinita. Replicó Morante con tafalleras muy toreras, airosas. La plaza en pie enloquecida. La faena de muleta estuvo repleta de magia, torería, belleza… cualquier adjetivo no hace justicia a lo vivido en la plaza. Se vació el torero en una obra en la que tuvo un buen colaborador, un toro con duración y nobleza. Lo mató al cuarto al cuarto intento y se le esfumó un premio gordo, que fue lo de menos porque la faena del diestro ya queda para la historia.
Dejó detalles en su primero, en una faena en la que destacó un soberbio quite por mecidas verónicas, pecho hundido, embraguetadas… Sello Morante. Un quite que nació como respuesta a otro de El Juli.

Finito hizo el toreo en Valencia. Las lanzas que asomaron cuando pasó las de Caín con el manso primero, se tornaron cañas en el quinto de la tarde y firmó la paz con el público valenciano como mejor sabe, soñando el toreo eterno, paladeando la tauromaquia de la mejor categoría. Salió dispuesto, se le notó desde que se abrió de capa y se encontró con un toro de calidad suprema, que embistió con nobleza. Toreó sobre la diestra con empaque, llevándose al toro largo y enganchándolo de nuevo adelante para ligar, marcando muy bien los tiempos. Los naturales tuvieron profundidad, embebiendo la embestida muy encajado. El cite, perfecto. Lo mejor llegó en los cambios de mano, eternos, caído de hombros y desmayado. Los remates, auténticos carteles de toros. Sublimes los kikirikís. Todo rezumando una torería al alcance de pocos. Estocada, pelín caída y efectiva. Le dieron una oreja en una faena de dos.

Importante la faena de El Juli al tercero de la tarde, un toro al que supo aplicarle la lidia exacta para potenciar sus virtudes. Sin definir en los primeros tercios, El Juli obró el milagro en la muleta, donde le dio la distancia justa, toreando para el toro sin atacar. Embistió muy por fuera el de Garcigrande, lo que aprovecho Julián para darle mayor largura y profundidad a los muletazos, que fue ligando con la muleta siempre muy adelantada. Largos los cambios de mano, sensacionales los pases de pecho. Importante su manera de fijar al toro con los toques y su manera de llevarlo cosido a la muleta. Estocada hasta la bola y dos orejas. Su segundo no le dio ninguna opción.

A punto estuvo de volver a salir a hombros Manzanares. Le cortó la oreja al cuarto, un buen toro. Exigió mando y que se le hiciese el toreo por abajo. Cuanto más le obligaba el torero, mejor, más humillado y más largo embestía. Faena de menos a más, pausada, llenando la plaza y los tiempos con esa personalidad propia de Manzanares, saboreando el momento. Estuvo a gusto el torero, que llevó con parsimonia y mando la embestida del toro, que tuvo transmisión hasta el final. Faena basada sobre la diestra; al natural la embestida resultó más descompuesta y no se acopló el torero. Mató de estocada. Oreja de peso en una faena que tuvo calado. Antes, había toreado muy bien a la verónica, gustándose. La banda de música, que sonó de maravilla, se llevó una fuerte ovación al finalizar el trasteo del alicantino.
De menos a más fue la faena al que cerró plaza, un toro enrazado y que exigió mano baja. Se acopló mejor el alicantino cuando llevó la embestida más gobernada. La series finales sobre la diestra tuvieron más empaque y fueron muy bien acogidas por el respetable. Mató de media lagartijera al segundo intento y un descabello. Se le esfumó la oreja y la puerta grande.

Con este toro destacó Curro Javier, obligado a saludar tras un soberbio par de banderillas en el que clavó con orgullo y sin descomponerse cuando el toro le apretó cortándole el camino. El de plata, también destacó lidiando con la capa al cuarto.

Fuente: suertematador.com
Fotos: cultoro.com
















lunes, 17 de marzo de 2014

Valencia, día 15 de marzo de 2014.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Valencia. Lleno de "no hay billetes". Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, devuelto el 1º por flojo; correctos de presentación, nobles aunque faltos de empuje en general, bajos de raza. Saludó el banderillero Curro Javier de la cuadrilla de Jose Mari Manzanares tras parear al tercero. 

Juan Serrano "Finito de Córdoba" (de nazareno y oro): silencio tras aviso y oreja tras aviso.

Morante de la Puebla (de verde esperanza y oro): oreja y ovación tras aviso.

Jose Mari Manzanares (de azul marino y oro): dos orejas y palmas.

Crónica:
La tarde fue antológica. De toreo caro, del de categoría. Valencia soñó despierta el arte de tres toreros con personalidad propia que saben hacer el toreo bueno, ese que se cotiza siempre y que perdura en el tiempo. Tarde de las que crean afición, de expectación cumplida, de las que uno sale de la plaza vaciado, toreando al viento y sintiéndose orgulloso de ser aficionado a la Fiesta más bonita del mundo. Manzanares salió a hombros, pero al margen de los trofeos, los tres cautivaron con una sinfonía de tauromaquia que pellizcó al alma.
Lo que de verdad pellizcó la sensibilidad del aficionado fue el toreo de capa de Morante. La plaza enloquecida aclamaba con rotundos olés las verónicas del sevillano, infinitas, encajadas, durmiéndose en el tiempo. A cada cual mejor. La media soltando una mano tuvo magia. Elegancia y parsimonia rezumó un quite de verónicas a pies juntos, llevando al toro largo y toreado. Todo le salía bien a Morante. El quite por chicuelinas tuvo reunión y belleza. La media, recordó aquella eterna de Sevilla del pasado año. Catarsis capotera de Morante en Valencia.
Comenzó esa faena con ayudados por alto de enorme empaque y la plaza volvía a soñar. Todo apuntaba a faena de historia, pero no acabó de redondear. Tampoco importaba. Todo lo que hizo estuvo cargado de detalles, con muletazos de enorme personalidad e inspiración. La estocada fue sencillamente perfecta, en el mismo hoyo de las agujas. Oreja cara.
Quiso redondear la tarde ante el quinto, pero le faltó toro. Salió dispuesto el torero, pero le faltó empuje a su oponente. Sólo dejó pinceladas sueltas en un trasteo en el que lo tuvo que poner todo el torero. Hubo regusto en la tauromaquia añeja sobre las piernas, primero con el capote, genuflexo, y en el comienzo con la muleta después. Llenó la plaza en las entradas y salidas de la cara del toro. Mató de media estocada.
La plaza volvió a vivir grandes momentos con el toreo majestuoso de Manzanares. El de Alicante realizó una faena exquisita al tercero, un notable toro de Juan Pedro Domecq, de aterciopelada y templada embestida, fijo y noble. Toreo elegante y parsimonioso el del alicantino. Ligó sobre la diestra sin apenas soltar, componiendo la figura con empaque y sabor. Infinito un cambio de mano aclamado por unanimidad. De buena ejecución el toreo al natural. Acabó con el toro de un efectivo estoconazo. Dos orejas. Antes había toreado templado con el capote. En banderillas, se desmonteró Curro Javier, que recibió una gran ovación.
El sexto se rompiño la mano en el inicio de faena y tuvo que abreviar el alicantino. Se truncaron las expectativas de lo que pudo ser y no fue. Antes, había alcanzado cotas muy altas con el capote. La gente se puso en pie para ovacionar de manera enloquecida el recibo con verónicas a pies juntos. Mayestático, repleto de elegancia y sin crispación, intercalando chicuelinas y rematando con una media arrodillado. Le puso fantasía e improvisación llevando al toro al caballo, una larga de pie, el capote alado en las chicuelinas y la tafallera de remate. Excepcional la cuidadosa brega de Curro Javier. Brindó José Mari a sus compañeros de terna.
Finito de Córdoba no quiso quedarse atrás y sacó en Valencia lo mejor de su arte. Se le vio con ganas y muy dispuesto en todo momento.
Le cortó una oreja al cuarto. Faena larga, de menos a más, con una parte en la que fue lidiando al toro, consintiéndolo. Lo metió en el canasto, no sólo al toro sino también al público, que no acababa de meterse en la obra. Toro con más movilidad que clase, sin acabar de humillar. El de Córdoba inundó de señorial torería el escenario. Resurgió el mejor Finito. Naturalidad y buen gusto fueron las claves de una obra llena de gran belleza. Los remates, carteles de toros. Hasta se puso valiente entre los pitones y sacó repertorio con un circular espléndido. Con el toro rajado en tablas, le recetó una buena estocada.

El que abrió plaza, al que Finito recibió con una larga en el tercio, fue devuelto por blando. En su lugar salió un sobrero del mismo hierro, también flojo y protestado. Supo Finito administrar la poca fuerza del toro en una faena larga, en la que supo dar tiempo. No hubo continuidad por la endeblez de su oponente, pero sí toreo del caro, sobre todo al natural y detalles de gran torería como los cambios de mano y del desdén finales.

Fuente: aplausos.es










jueves, 1 de agosto de 2013

Valencia, día 27 de julio de 2013.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Valencia. Más de dos tercios de plaza. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq (1º, 3º y 5º) y de Victoriano del Río (2º,4º y 6º) bien presentados y de poco juego salvo el encastado 2º y el manejable 6º. Por tercer día consecutivo se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela. 

Morante de la Puebla (de nazareno y oro): Silencio, silencio y oreja tras aviso.

Alejandro Talavante (de caña y oro): Oreja, silencio y oreja tras aviso.

Crónica:
Alejandro Talavante ha salido a hombros tras cortar dos orejas, una al segundo y otra al sexto, en el mano a mano que ha protagonizado esta tarde junto a Morante de la Puebla en Valencia. El extremeño contó con el mejor lote de una corrida en la que fallaron los tres toros de Juan Pedro Domecq. A pesar de ello, el sevillano arrebató por momentos al público en su lidia al quinto, obteniendo también un trofeo que no quiso pasear tras escuchar algunas protestas del público. De los de Victoriano del Río, hubo un toro importante por encastado -el segundo- y otro manejable que fue el que cerró plaza.
Así les hemos ido contando, toro a toro, el desarrollo del espectáculo:
Abrió plaza un toro de Juan Pedro Domecq de embestida mortecina. Morante, que dejó de salida varios lances a pies juntos repletos de cadencia, ritmo y temple, coronados con una chicuelina y una fantástica media, abrevió con un animal muerto en vida desde el comienzo de su lidia. Fue silenciado.
Se repitió la historia con el tercero, un colorado de Juan Pedro de preciosas hechuras pero que se paró irremisiblemente y no generó ninguna emoción. El de La Puebla apenas pudo dejar algún esbozo en el comienzo de faena sobre el pitón derecho, con un toreo limpio, armonioso y compuesto, pero el toro perdió ahí el poco gas que tenía y se acabó una película que, en realidad, prácticamente ni llegó a comenzar.
Cuando parecía que iba a por la espada con un toro de muy deslucida condición, cuando los pitos comenzaban a fraguarse y el desencanto se apoderada de los tendidos pues Morante iba a marcharse en blanco de Valencia, el sevillano se hizo el ánimo y cuajó dos series sobre la mano derecha que pusieron al público en pie. De la nada al todo, tal y como es su tauromaquia; de la decepción al alborozo en apenas unos segundos. Lástima que después el manso colorado, que nunca humilló ni quiso emplearse en las telas, no le permitiera redondear su sabrosa actuación, basada casi exclusivamente por el pitón diestro. Mató de una estocada entera y el público compensó con una oreja el esfuerzo del sevillano, quien, sin embargo, ante algunas protestas del público, decidió no pasear el trofeo.
Repitió con fondo de casta el segundo, un toro de Victoriano del Río que transmitió y tuvo emoción pero que no fue fácil porque soltaba la cara en sus emocionantes repeticiones. Talavante estuvo bien con él, desde los lances de recibo a la verónica hasta las manoletinas finales. Entre medias, un firme inicio de faena con muletazos por alto, quieta y firme la planta, sin enmendar la plana,  series alternas por ambos pitones en las que encauzó bien el torrente de embestidas del encastado morito, y una caída en la cara empujado por los cuartos traseros del bicho que añadió más tensión a la faena. Hubo oreja para el extremeño y ovación en el arrastre para la res, que dobló tras una estocada entera.
El mansurrón cuarto, más despegado del suelo, se rajó pronto y resultó deslucido. Poca historia tuvo la faena de Talavante, realizada casi en su totalidad en terrenos de tablas. Antes, provocó en el tercio de varas una espectacular caída de latiguillo al picador en su encuentro con el caballo.
Sin terminar de entregarse, el sexto fue un toro manejable. Aún pareció mejor en manos del torero, que logró importantes momentos toreando por los dos pitones. Varios naturales y derechazos tuvieron especial largura y temple. Al final de la faena, tras unas bernadinas cambiando el viaje del toro y un fenomenal cambio de mano, el toro derribó con sus cuartos traseros al torero cuando éste se dormía instrumentando un sensacional pase de pecho. Pisoteado por el animal en unos angustiosos momentos, y visiblemente maltrecho por la paliza, mató de una estocada a toro arrancado y un certero golpe de descabello dio paso a la concesión del trofeo que le abría la puerta grande.

Fuente: Aplausos.es










miércoles, 20 de marzo de 2013

Valencia, día 19 de marzo de 2013

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Valencia. Última de la feria de Fallas. Tres cuartos de plaza. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq y Parladé (2º bis y 3º) bien presentados y de juego desigual; y otro sobrero de Jandilla lidiado en 6º lugar de buen juego. Tras romper el paseíllo se retiró el alguacilillo de la plaza Gabriel Hernández, cortándole el plumero del sombrero Enrique Ponce en presencia de sus compañeros de cartel.

Enrique Ponce (de azul rey y oro): Silencio tras aviso y ovación con saludos tras aviso.

Morante de la Puebla (de sangre de toro y oro): Silencio y vuelta al ruedo tras petición.

Daniel Luque (de azul marino y oro): Oreja y dos orejas.

Crónica:

Lo mejor de la feria se vivió en la última corrida. Día grande y tarde de toreo grande con un Ponce templado, un Morante inspirado y un arrebatado Luque. Los tres pudieron salir a hombros pero la espada, dejó sin premio a Ponce y Morante. Importante la tarde de Daniel Luque en Valencia. Tres orejas y puerta grande de ley, de verdad.
El sexto, devuelto por inválido, fue sustituido por un sobrero de Jandilla, bravo. Luque brindó la última faena de la feria al alguacilillo que se retiraba, Gabriel Hernández. Faena de menos a más, en la que los mejores momentos llegaron al final, cuando toreó de verdad, cuando sometió al toro por abajo, gobernando la embestida y llevándola larga. Respondió el toro al mando, al toreo por abajo y siguió Luque toreando en una segunda faena que sí tuvo gran calado. Gran toro el de Jandilla, ganadería que ha cuajado una gran feria. Importante Daniel Luque, arrebatado, con ganas, torero y muy firme. Culminó con las luquecinas, que llegaron mucho al público. Mató de una gran estocada que le valió el premio de las dos orejas. Puerta grande de ley. Ovación para el toro en el arrastre.
Daniel Luque recibió con buenos lances a la verónica al colorado tercero, con el hierro de Parladé. Bien Antonio Manuel Punta en banderillas, pero sin desmonterarse. Aunque no iba sobrado de fuerzas, tuvo calidad el toro. Luque lo sujetó bien sobre la diestra sin obligarlo, gustándose, acompañando la embestida, encajado de riñones, rota la cintura. Le bajó la mano con la zurda pero no hubo acople por ese pitón. Acompasados resultaron los ayudados para cerrar al toro. Torería en un pase del desdén. Faena elegante, por encima de las condiciones del toro. Mató de una buena estocada, pelín caída si cabe. Oreja.
La magia llegó a la plaza de toros de Valencia con Morante de la Puebla en el quinto. La faena de la tarde, de la feria quizá. Para recordar. Completa de principio a fin. De capote a muleta. Torería y distinción en el toreo del sevillano, que enloqueció al público valenciano. Morante se salió hasta los medios en las verónicas de recibo, a cada cual mejor. La media tuvo aires de toreo antiguo. Siguió toreando por verónicas, replicó Luque por templadas gaoneras y volvió Morante por chicuelinas de mano baja que tuvieron cadencia. Noble fue el toro, que no se cansó de embestir. La faena de Morante con la muleta fue de menos a más y poco a poco fue construyendo una obra de calidad. Despaciosidad en el trazo, cadencia, compás, el toreo de sentimiento que muy pocos saben interpretar. Dos ayudados por alto tuvieron empaque y sabor. Un pase de pecho kilométrico, largo y sentido, hizo sonar un olé rotundo. Se durmió en las últimas tandas de derechazos, encajado, templado y toreando con una despaciosidad sin igual. Mató de un pinchazo hondo y dos descabellos. Dio una calurosa vuelta al ruedo tras una fuerte petición de oreja.
El segundo, de pelo jabonero, fue devuelto por flojo. El sobrero llevaba el hierro de Parladé. Morante lo recibió con verónicas de su sello rematadas de dos soberbias medias y una preciosa revolera. El toro mostró su buena condición en los primeros tercios, sobre todo por el pitón izquierdo; por el derecho lanzaba un tosco gañafón. Puso en apuros a Lili en banderillas, haciéndole hilo hasta tablas. El toro tenía bondad, aunque le faltaba empuje. Morante porfió con él en la muleta pero nunca sin comprometerse. No vio opciones de lucimiento y optó por abreviar. Mal con la espada, echó mano del descabello y tras fallar un golpe, el toro hizo por él de punta a punta de la plaza, lanzándole un derrote que sólo atravesó la taleguilla por fortuna. Pasó a la enfermería, donde se le apreció un corte en el pie provocado por el descabello.
El cuarto salió enseñando su buena clase y nobleza, condiciones que aprovechó Enrique Ponce para estirarse con gusto a la verónica. Bien después en el quite por delantales y en una larga cordobesa para dejar al toro en el caballo. Entró al quite Morante por verónicas, una de ellas, a cámara lenta, de cartel de toros. En este toro el de Chiva se pudo quitar la espinita del primero y toreó con elegancia, naturalidad, temple y buen gusto. Ponce supo tirar bien del toro, llevándolo con la mano baja muy toreado. Bien sobre ambos pitones en una faena marca de la casa, que tuvo elegancia y torería. Lo emborronó todo con el mal uso de la espada. Fuerte ovación.
No comenzó bien la tarde con un primer toro imposible, inválido, sin fuerza ni clase alguna. Ponce, que vio que no podía lucirse, abrevió pronto, pasaportando al toro de una estocada casi entera.

Fuente: Aplausos.es


domingo, 29 de julio de 2012

Valencia, día 28 de julio de 2012

Ficha técnica:

Ficha del festejo:
Plaza de toros de Valencia, 6ª de abono de la Feria de Julio. Tres cuartos de plaza. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés. Al romperse el paseíllo Enrique Ponce y Morante de la Puebla fueron obligados a saludar desde el tercio. Al finalizar el festejo Enrique Ponce invitó a Morante a abandonar el coso juntos entre las ovaciones del público.

Enrique Ponce (de grana y oro): Ovación con saludos tras aviso, ovación con saludos tras aviso y oreja.

Morante de la Puebla (de verde esperanza y oro): Pitos, silencio y oreja tras aviso.

Crónica:
Enrique Ponce y Morante de la Puebla han cortado una oreja cada uno en el emocionante festejo que ha tenido lugar hoy en Valencia. El valenciano cuajó una gran tarde, que pudo ser de cuatro orejas si no llega a ser por la negativa del palco presidencial en su primero y su mal uso de los aceros en el tercero, del mejor lote de astados de la desigual y mal presentada corrida de Victoriano del Río. Morante, con dos primeros toros de deslucida condición, no se dio coba hasta que saltó el animal que cerró festejo, dejando lances capoteros y muleteros para el recuerdo por su enorme belleza estética.

Así vivimos, toro a toro, la narración on-line del festejo:

1º) Sirvió el noble primero de victoriano y más en las manos de Ponce, que lo afianzó en la media altura primero para después cuajar dos soberbias series sobre la derecha. Erguida la figura y templada la muleta. El cambio de mano, precioso. Por el izquierdo el toro se quedó más corto y volvió a la diestra en otra buena tanda. Expuso a la hora de matar, cobrando una buena estocada.

2º) Protestado el primero de Morante de la Puebla por su presentación. El sevillano lo probó por el pitón izquierdo, pero ante un toro descastado y flojo, optó por abreviar. Muy mal con la espada.

3º) Lo más destacado de los dos primeros tercios, fue el par de pares que ejecutó José Manuel Montoliu, obligado a saludar. Brindó la faena el valenciano, que supo administrar la buena condición del toro, que si bien tuvo gran calidad le faltó emoción y empuje. Labor de largo metraje, inspirada y en la que se vio muy a gusto al torero de Chiva. Faena a más. Los cambios de mano, extraordinarios. Templadísmo toreó sobre la diestra, con estética y gusto. Muletazos largos. Casi redondos. El valenciano, magistral, le dio los tiempos justos al toro. Al natural, citó con el reverso de la muleta, echando los vuelos con los flecos, en otro pasaje muy torero. Finalizó con tres poncinas y un trincherazo que encendió al tendido. Mató de dos pinchazos y estocada y se esfumó el premio de las orejas.

4º) El cuarto fue un toro feo y mal presentado. Le duró más al sevillano que puso más voluntad y afán aunque en ningún momento tuvo fe en la condición de un ejemplar desrazado y de nula clase. Aún así dejó un par de carteles de toros. Mató con habilidad al primer intento.

5º) Con un par de verónicas y varias chicuelinas con mucho garbo recibió al quinto, un toro que embistió con gran clase. Competencia de capotes y de quites entre valenciano y sevillano. Ponce por verónicas, con cadencia, meciendo a la perfección el capote. Gran media como remate. Extraordinario. Y Morante, homenajeando a Chicuelo. Con gracia, torería y mano baja. Replicó el valenciano, también por chicuelinas. Faena con altibajos de Ponce, que toreó a media altura a un toro con movilidad, duración pero al que le faltó descolgar, desluciendo el muletazo. Estocada caída. El premio cayó, curiosamente, en la faena de menor brillo y acople de toda su tarde.

6º) Grandón y con romana el que cerró plaza, que derribó por dos veces al picador Cristóbal Cruz. La segunda, de manera aparatosa quedándose el varilarguero debajo del caballo. Coleó Morante para sacar al toro del caballo. Buen tercio de varas. El de La Puebla, otra vez con la capa, deleitó en un sensacional quite por delantales rematado de una media abelmontada. El toro embistió con emoción y aunque le faltó repetir, Morante lo toreó con despaciosidad y encaje. Arrebatado el torero. Faltó rotundidad en las series pero hubo muletazos de gran calidad. Muy bellos. El toro se vino a menos, y el sevillano puso torería en los remates. Mató de una estocada.

Fuente: Aplausos.es











Fuente: Aplausos.es